Lourdes, la chica que cuenta cómo liga en Tinder en España en pleno coronavirus

Las aplicaciones se han convertido en las nuevas formas de encontrar pareja

Dos personas viajando con mascarillas.
Las personas buscan nuevas alternativas para ligar | EspañaDiario.es

El confinamiento ha llevado a muchas personas a buscar alternativas para poder sobrellevar los largos días que aún nos quedan por delante. Los jóvenes han encontrado en las redes sociales su mayor distracción y en las aplicaciones como Tinder, su manera de encontrar pareja, alguien con quien pasar las horas en soledad.

La forma de ligar ha cambiado y ahora ,además de ser ilegal, salir a la calle para encontrar pareja puede convertirse en algo peligroso. «A mí una tía me dijo hace un par de semanas que si no me hacía la prueba del coronavirus no quedábamos» explicaba un joven.

Sin embargo algo muy diferente le pasó a una joven cuando le propuso una cita a un chico a quién no disponer de la «protección adecuada» no le suponía ningún problema: «Si no tienes fiebre ni cosas por el estilo, no pasa nada» le respondió a Lourdes.

El hecho de que tengamos que estar encerrados ha puesto de manifiesto «que somos seres sociales y que conectar con otros seres humanos es vital» explica la psicosexóloga y terapeuta de parejas Martina González Veiga. Parece increíble que en plena crisis sanitaria todavía haya gente que sienta la necesidad de arriesgarlo todo para tener una cita.

«Necesitamos sentir que alguien nos ve, que nos entiende, que nos valora, que somos queribles, deseables. Es tan importante que somos capaces de autodestruirnos para sentirlo» opina la terapeuta que añade las nuevas alternativas para ligar: «Si no se puede presencialmente, será de manera virtual».

Hasta que todo vuelva a la normalidad «el encuentro íntimo físico ha pasado a ser un privilegio de las parejas convivientes bajo el mismo techo» siendo un problema para aquellas personas que encontraban pareja de forma tradicional: «Ligar, y aún más tener encuentros eróticos carnales, piel con piel, está viéndose muy afectado por el miedo al coronavirus» señala la sexóloga Diana Fernández Saro.

Las aplicaciones para ligar como vía de escape

A principios de año, Tinder experimentó una caída del 15% de la cual se recuperó en el mes de marzo en países como España e Italia donde se han apreciado «incrementos de hasta un 25% en la conversación diaria en comparación con la semana anterior». Por ello la aplicación ha anunciado que «pondrá a disposición de todos sus miembros, de forma gratuita hasta el 30 de abril, la función Passport, que les permitirá conectar con cualquier persona en cualquier lugar del mundo».

Pero no solo Tinder se ha convertido en la herramienta indispensable para ligar, muchos usuarios de Instagram también aprovechan el aislamiento para publicar fotos sexys desde su casa o compartiendo sus rutinas de ejercicio al tiempo que encuentran en ello una oportunidad para encontrar pareja: «Vente a casa, que tengo vino y marihuana» le escribió un usuario a Ana, una joven a la que no le hacen falta aplicaciones específicas para ligar.

Imagen de la aplicación Tinder
Tinder ha incrementado sus mensajes | EspañaDiario

Estas nuevas alternativas para tener relaciones también están sujetas a problemas: «Vemos solo cuerpos en lugar de personas, autoengañándonos con un 'es solo un rollo' para eludir nuestra responsabilidad afectiva» opinan los expertos.

«En estos días hallar a alguien en una app de ligue con quien compartir conversación, miedos, risas, deseos, placer, puede ser como un oasis en el desierto para muchas personas que se encuentran en sus casas» explican los usuarios.

La necesidad de una buena educación

La psicosexóloga y terapeuta de parejas Martina González Veiga, sostiene que ahora más que nunca se necesita una buena educación en cuanto a las relaciones entre las personas se refiere, ya que la crisis sanitaria en la que estamos inmersos junto al uso de las aplicaciones para ligar, se ha visto afectada.

«Tal vez sea el momento de darnos cuenta de lo importante, de lo que nos hace humanos y de todo lo que nos estaba deshumanizando. Urge la educación sexual, urge aprender a gestionar nuestras emociones y conectarlas con las de otras personas asumiendo nuestra parte de responsabilidad, urge aprender a vincularnos, desvincularnos y enrollarnos desde el buen trato».


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