Raphael ha vivido con depresión y a punto de retirarse

Pilar Eyre cuenta que el cantante vivió una temporada muy dura que a punto estuvo de costarle su carrera
El cantante Raphael durante un concierto de la gira 'Cómplices de Mahou' en Madrid, el 30 de octubre de 2017
Raphael ha luchado contra la ansiedad, las depresiones e intentos de retirarse de la música para siempre durante su carrera | EspañaDiario (Gtres)

La periodista Pilar Eyre ha confesado en su blog de 'Lecturas' algunas de las experiencias más íntimas y personales del cantante Raphael, algunas de ellas desconocidas para gran parte del público e incluso de la gente más cercana a él.

Entre esas vivencias, según Eyre el cantante ha pasado por momentos muy duros a lo largo de su vida y de su carrera musical, incluso por depresiones que a punto estuvieron de truncar su trayectoria.

«Subo a un escenario y sé que valgo para esto... pero en la vida, ay, en mi vida, a veces me siento en el cielo y otras me hundo en lo más profundos de los abismos», son algunas de las palabras del cantante sobre esos duros momentos. 

Raphael siempre ha considerado que la música, su voz, le ha salvado de vivir una vida llena de penurias. Con solamente 10 años empezó a trabajar como recadero para poder ayudar en casa, pero la música llevó al cantante a convertirse en uno de los artistas españoles más conocidos e internacionales del siglo pasado. 

En uno de los episodios que recuerda, Natalia, su mujer, fue quien estuvo a su lado cuando un ataque de ansiedad, que él confundió con un infarto, a punto estuvo de apartarle de la música. «Fue horrible, me pasó toda mi biografía ante los ojos», aclaraba el cantante, que también afirma que en ese momento decidió no subirse más a un escenario porque en cada actuación «se dejaba un trozo de su vida». 

Los fans y seguidores del cantante acudieron en masa a pedir explicaciones, y el cantautor acabó diciendo que había recapacitado y que seguiría adelante con su carrera, porque «no podía vivir sin su público».

Eyre asegura que, una vez que fue a visitarle a su casa de Marbella, El Tamborilero, lo vio «frágil, paliducho, tierno» y pidiendo una manta a su mujer a pesar de estar a más de 30 grados.

Hace más de 30 años, en cambio, aseguraba que «si no me mato en un accidente de aviación, me juego la vida a que dentro de 30 años no me recordará nadie». 

Por suerte, Raphael erró en sus predicciones y ahora, con 77 años, sigue al pie del cañón dando un centenar de conciertos al año: «Así seguiré hasta que llegue a ser tan querido como el ratón Mickey».



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