El sorprendente pasado de Pedro Sánchez antes de conocer a su mujer

Su atractivo le convirtió en «un ligón» antes de conocer a Begoña Gómez
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, con la cabeza alta durante la intervención del presidente del PP en la primera sesión del debate de su investidura a la Presidencia de Gobierno
Pedro Sánchez era un ligón | España Diario

Pedro Sánchez se ha alzado con el calificativo de político más sexy después de haberse convertido en Presidente del Gobierno. No ha pasado desapercibido para algunos medios su porte «elegante y atlético» del que hace gala, donde su altura —que le llevó a convertirse en jugador de baloncesto del Estudiantes— llama poderosamente la atención.

«Si no fuera un político de raza con un currículum importante, se podría confundir con el protagonista de una telenovela española» apuntan desde la edición italiana del Huffington Post. También destacan la figura de su mujer, Begoña Gómez, a la que definen como una «rubia chic» y «la espina dorsal» de Pedro Sánchez. Sin duda una pareja perfecta, padres de dos niñas, y que algunos medios internacionales califican como «los Obama españoles».

Pero antes de conocer a Begoña, fue precisamente su atractivo el que levantó pasiones. Pedro Sánchez era consciente de la atención que despertaba a su paso y no dudó en sacar partido de ello convirtiéndose en un auténtico ligón. «Tuvo una época de ligón, pero luego se hizo formal» confiesa un amigo cercano al Presidente.

Sin duda en su esposa encontró la persona perfecta con la que centrarse y, gracias a que ella no está vinculada al mundo de la política, su relación se complementa ya que «le recarga las pilas». Siempre que puede —que no suele ser en demasiadas ocasiones— Pedro Sánchez trata de recogerla del trabajo y comer con ella. Cuando la distancia es un obstáculo entre ambos, se intercambian mensajes para interesarse el uno por el otro.



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