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Muere la actriz sueca Bibi Andersson, musa de Ingmar Bergman

Bibi Andersson ha fallecido a los 83 años y es conocida por protagonizar filmes como 'El séptimo sello', 'Persona', 'Sonrisas de una noche de verano' o 'Fresas salvajes'
Bibi Andersson en 'Persona' | Youtube

 

Una nueva pérdida ha sacudido al mundo del cine. La actriz sueca Bibi Andersson, conocida por sus papeles en las películas del legendario director y compatriota Ingmar Bergman, ha muerto este domingo a los 83 años, informó a la AFP su hija Jenny Grede Dahlstrand.

Muere una de las musas de Ingmar Bergman

Andersson llegó a colaborar con el famoso cineasta hasta en 13 veces auqune sus trabajos más memorables son  'El séptimo sello' (1957), 'Fresas salvajes' (1957) y 'Persona' (1966). La actriz comenzó a trabajar con el director a muy temprana edad cuando tenía solo 15 años, en varios anuncios de la marca de jabón sueca Bris dirigidos por él. Eran años adolescentes en los que la joven complementaba sus estudios de arte dramático con participaciones pequeñas como extra en diversos rodajes. 

Aunque ya había participado con un pequeño papel en 'Sonrisas de una noche de verano', sus grandes interpretaciones vinieron después, concretamente con 'El séptimo sello' y 'Fresas salvajes'.

En la primera interpretó a Mia, la mujer de un actor, como una pieza más en el tablero de la partida de ajedrez que interpretan un caballero medieval y la muerte. En la segunda su papel era doble: por un lado, encarnaba al amor de juventud de un viejo profesor y, por otro, a una mujer que le recordaba aquel enamoramiento de su pasado.

Bibi Andersson en 'El séptimo sello' | Youtube

 

Pero quizá su papel más importante con Bergman fue el de 'Persona'. El cineasta escribió los personajes protagonistas especialmente pensando en Andersson y Liv Ullman, otra de sus musas. Bibi daba vida a una enfermera que debía atender a la segunda, una actriz que ha enmudecido.

Claustrofóbica, intensa, experimental, la película exploró temas como la dualidad y la identidad, la fragilidad psicológica y, especialmente, la sexualidad femenina y cuestiones como la maternidad. 

En 1973 volvería a colaborar con Bergman, esta vez para televisión, con la serie 'Escenas de un matrimonio'. Tampoco abandonó las tablas del teatro y formó parte de proyectos personales de cine europeo, como un pequeño papel en 'El festín de Babette'. También estuvo presente en 'Una estación de paso', el debut de Gracia Querejeta, en 1992. 

Recibió varios premios, entre ellos el de mejor actriz en el festival de Cannes en 1958 y el Oso de Plata a la mejor actriz en el Festival internacional de cine de Berlín en 1963 por su papel en 'La amante', de Vilgot Sjoman (1962). 

Sus últimos años en activo 

Bibi siguió ejerciendo su profesión la mayor parte de su vida y en los últimos años se enfocó más en el tema teatral, tanto interpretando como dirigiendo, hasta que en 2009, cuando sufrió un derrame cerebral que le paralizó un lado de su cuerpo.

Bibi Andersson en una de sus últimas entrevistas | Youtube

 

Su hija explicó que Andersson dejó huella en la vida de muchas personas. «Deja un gran vacío para cada uno de los que tuvimos el privilegio de estar cerca de ella», aseguró Grede Dahlstrand.

Jan Holmberg, directora general de la Fundación Ingmar Bergman, dijo a la AFP que, aunque Andersson llegó a estar muy vinculada a Bergman, era una artista por derecho propio y prueba de ello son títulos como ‘La carta del Kremlin, de John Huston; Quinteto, de Robert Altman; Un cebo llamado Elisabeth, de James Toback; El enemigo del pueblo, de George Schaefer, Dos veces mujer, de George Sluizer, o Aeropuerto 80 Andersson.

La actriz sueca a menudo interpretaba personajes simples y, a veces, mal escritos, pero «tomaba esos roles y los hacía mucho más grandes», sentenció Holmberg.

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