Lucía Bosé se sienta en el banquillo para declarar por apropiación indebida con Miguel Bosé de testigo

La madre de Miguel Bosé acudió al juicio por el cual se le acusa de apropiación indebida
Lucía Bosé acudía a la Audiencia Provincial de Madrid | Cedida

 

Llegó el día en el que Lucía Bosé se sentaba en el banquillo para declarar en el caso de la supuesta apropiación indebida de un Picasso que, según sostiene la madre de Miguel Bosé, fue un regalo de su 'tata'.

Lucía Bosé se sienta en el banquillo para declarar

El pasado jueves era la fecha señalada para el juicio que Lucía Bosé mantiene con las sobrinas de Remedios, su antigua empleada del hogar. Así pues se dirigió hacía la Audiencia Provincial de Madrid donde tuvo lugar la vista oral en su contra por la supuesta comisión de un delito de apropiación indebida.

Lucía apareció en los juzgados sin ningún miembro de su familia y no quiso dar ningún tipo de declaración a los medios que allí esperaban.

Lucía Bosé sentada en el banquillo | Cedida

 

Durante la vista, Bosé sostuvo su versión  de los hechos afirmando que la obra de Pablo Picasso que vendió en 2008 a través de la casa Christie’s de Londres y de la cual se embolsó 198.607 euros, fue un regalo de la «tata Reme»: «Después de estar tres meses de tournée por Sudamérica con el torero -en referencia a su por entonces marido, Luis Miguel Dominguín-, fuimos a casa de Pablo Picasso a recoger a nuestros hijos y a la tata, que se habían quedado con él en Cannes. Antes de irnos, Picasso nos hizo un regalo» ha declarado Lucía.

El pintor obsequió a Bosé con una litografía, mientras que a Remedios le hizo un dibujo que tituló 'La Chumbera' y que le dedicó «Para Reme».  Lucía Bosé contó que al ver el dibujo la tata se escandalizó y le espetó a Picasso: «Pero Pablo, ¿usted me ve así?», y como no le gustaba el dibujo se lo regaló: « Me dijo que no lo quería porque no le gustaba y me lo regaló. La tata ni lo cogió» afirmó ante el juez.

Tensión entre el abogado de la acusación y Lucía Bosé

Lucía continuaba afirmando que los herederos de Remedios en ningún momento le reclamaron el cuadro cuando ésta falleció en 1999 y que le parecía absurdo que lo hicieran ahora. Durante su declaración, Bosé negaba que se tratase de un cuadro si no más bien de un dibujo: «Cuadro no. Dicen que es un cuadro, pero es un dibujo: un dibujito».

El carácter fuerte de Lucía salió a relucir protagonizando un momento tenso con el abogado de la acusación al preguntarle que hizo con el dinero de la venta: «¡Compré zapatos y trajes! ¿Usted cree que puede hacerme una pregunta así? ¡Esa es una pregunta imbécil!» le espetó Bosé.

Después de pedir disculpas por las formas, Lucía Bosé volvió a ponerse nerviosa cuando el abogado le preguntó por qué pidió permiso a la familia de Remedios para vender el cuadro si era suyo: « ¡Y dale con el cuadro! ¡El dibujo! ¿A quién pedí permiso? ¿A la familia de la tata? ¡Eso es mentira! Es imposible, están locos».

La versión de las sobrinas de Remedios

La historia que cuenta Lucía Bosé difiere mucho de la versión de las sobrinas de Reme. Remedios Plata aseguró que su tía les contó que el pintor le había regalado dos cuadros: 'La Churrera' y 'La Chumbera' lo cual causó gran expectación al saber que había un segundo cuadro. Remedios afirma que su tía permitió que Bosé vendiera el cuadro 'La Churrera' «porque estaban pasando apuros económicos».

La comisaria que catalogó las obras declaró que Reme le regaló el cuadro a Miguel Bosé: «Sé que Reme le regaló ese cuadro a Miguel, a su niño, cuando él era pequeño». El cantante, que se encontraba en México, entró por videoconferencia pero se acogió a su derecho de no declarar:«No voy a declarar nada en contra de mi madre. Muchas gracias» dijo con la voz quebrada.

Aunque la fiscalía pide para Lucía Bosé dos años de prisión y una multa de 4.800 euros por apropiación indebida, habrá que esperar a la resolución de la sentencia.