Cayetano Martínez de Irujo, condenado por la Justicia Española

Se ha desestimado su recurso contra la sentencia que le obliga a pagar 3.000 euros por atentar contra el honor de Luis Rubiales

Cayetano Martínez de Irujo no se va a librar del pago de 3.000 euros, al que le condenó un juzgado en primera instancia, por atentar contra el honor de Luis Rubiales. Así lo ha decidido la Audiencia provincial de Valencia al desestimar el recurso que se presentó en su nombre contra la sentencia.

Según ha publicado ‘Levante-EMV’, que ha tenido acceso a la mencionada sentencia, el tribunal considera que está probado que Cayetano dijo una serie de cosas en ‘Espejo Público —durante un programa emitido en el año 2017— que atacaron directamente al honor del presidente de la Federación Española de Fútbol.

«Era el cabeza de una trama corrupta que ahora, gracias al juez Pedraz, se ha demostrado que es criminal», aseguró. Algo que no quedó ahí, pues también afirmó que «la mafia criminal organizada y corrupta del caso Soulé tiene tres pilares, siendo Luis Rubiales uno de ellos».

El tribunal que ha desestimado el recurso ha dejado claro que, pese a que lo dicho entonces por Cayetano fuera simple información, esta sobrepasó los límites del derecho al honor con las formas. «Ni la información ni la opinión o crítica pueden manifestarse con frases y expresiones ultrajantes u ofensivas, sin relación con la noticia que se comunique o con las ideas u opiniones que se expongan, y por tanto innecesarias a tales propósitos», expone la sentencia.

Se asegura también en el texto que son inadmisibles «frases como la vertida el día 24 de julio en el indicado programa de televisión, cuando ya se había hecho público el citado auto de prisión y era público y notorio que el actor (Luis Rubiales) no aparecía (ni ha aparecido después) como investigado, encausado o acusado, ni se ha adoptado ninguna medida cautelar contra el mismo».

De esta forma se deja claro, que, si bien «era perfectamente admisible y entendible e incluso necesaria una crítica contundente, agria, dura, desabrida y hasta subida de tono tras la polémica suscitada a propósito del caso Soulé», las palabras de Irujo contra Luis Rubiales fueron más allá de eso, llegando a atentar contra su honor.

Martínez de Irujo afirmó que Rubiales era uno de los tres pilares de la trama de la que se hablaba, algo que, según se dice en la sentencia «en absoluto puede justificarse desde un pretendido derecho a la libertad de expresión o a la opinión y la crítica, sobre todo si tales afirmaciones no están basadas en datos objetivos o directamente se falta a la verdad».

Por ello se afirma, a la hora de condenar al aristócrata, que, con sus palabras, se sobrepasaron «todos los límites tolerables en el ámbito de la libertad de expresión, siendo difícil imaginar un mayor ataque a la reputación o buen nombre de una persona como el que se deriva de la imputación gratuita de hechos tan graves como los atribuidos en dicho programa de televisión».



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