Sale a la luz lo que nunca se ha contado de la boda de Antonio David y Rocío Carrasco

Rocío Carrasco había lucido para esta ocasión una peluca elaborada con dos kilos de pelo natural originario de Perú y adornado con perlas llegadas de Nueva York
Montaje realizado con una foto de Antonio David Flores y Rocío Carrasco
Imagen de Antonio David Flores y Rocío Carrasco | España Diario

La historia de amor de Rocío Carrasco y Antonio David Flores siempre ha estado rodeada de misterio. La pareja, muy enamorada, se daban el 'si quiero' en la ermita de Las Vírgenes de la finca de Yerbabuena.

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La joven pareja estaba a punto de convertirse en padres de su primera hija, Rocío Flores. Por aquel entonces nada hacía presagiar la gran guerra mediática que estaba a punto de producirse entre ambos y que aún se mantiene a día de hoy.

Sin duda, la suya ha sido una historia de amor de esas que marcan. La pareja se casaba tras vivir juntos en un sencillo piso de Argentona (Barcelona), cuando el colaborador estaba destinado como guardia civil. Rocío Carrasco, sola abría las puertas de su casa a los periodistas para que le hiciesen compañía mientras su novio patrullaba.

Los detalles de su boda

Al poco tiempo, Rocío Carrasco se percataba de que estaba embarazada. A pesar de que su madre, la gran Rocío Jurado, insistía en que o se casase, la joven decidía contraer matrimonio con el guardia civil con apenas 18 años.

La joven pareja elegía celebrar su boda el día en el que se producía el cambio de hora, algo que retrasó la ceremonia una hora y cuarto, ya que tanto Antonio como Rocío habían olvidado cambiar la hora.

Para su boda, Rocío elegía un traje de novia confeccionado por Antonio Aldón con organza de seda en color marfil. El vestido consistía en una falda estrecha y una sobrefalda de tes metros de largo. La joven complementaba su look nupcial con una torera de seda y encaje que tapaba sus hombres y un velo de siete metros.

Además, lucía un postizo de un metro de largo peinado en rabiosos bucles y elaborado con dos kilos de pelo natural originario de Perú y adornado con perlas llegadas de Nueva York. El encargado de idear el peinado ha sido Ruphert, quién ha asegurado que «Rocío llevaba el pelo platino, se lo cortaron y le quitaron las extensiones. En vez de venir a que le tiñera el pelo de oscuro, se fue a poner las uñas larguísimas y le tuve que echar spray de color; estaba asustado, decía: ‘Si llueve se le va a chorrear. Se nubló'»

«Era como Sissí emperatriz pero en moderno. Rocío, un encanto, si me llama la volvería a peinar. Nunca más la peiné, nunca más quiso saber nada de mí», añadía.

Además de un peinado y un vestido barroco, Rocío Carrasco también lucía unas lentillas de color azul y unos pendientes de diamantes en forma de flor con los que complementaba su look nupcial. «Parecía una inocentada. Cuando la vi con esa peluca, esos tirabuzones, esas lentillas, pensé: ‘¿Estamos en carnavales?», aseguraba recientemente Antonio David Flores, el flamante novio.



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