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El 'minimóvil': el teléfono de 20 euros que triunfa entre los presos de España

Se han incautado 13.000 móviles desde el 2008
Este prototipo de teléfono es el más popular entre los presos desde hace varios años  | china-gadgets.es

 

En las prisiones españolas han detectado que, en los últimos años, los presos reciben menos cartas. Tras investigar el asunto, han descubierto el motivo: los presos utilizan unos mini móviles que les permite contactar con el exterior, de esta manera pueden mantener el contacto y no necesitan cartas que provengan de fuera de las prisiones.

Se ha calculado que se requisan unos 1.500 de estos móviles al año en prisiones españolas, a pesar de que los presos tienen prohibido comunicarse de manera habitual con el exterior de sus muros.

Un problema que viene de lejos

Desde el 2007 es cuando los datos empiezan a dispararse en cuanto al número de teléfonos requisados a los presos que intentaban acceder a prisión con ellos. En 2018 los terminales requisados ascienden a 1.606. Un año antes se requisaron 1.383 y un en 2016 fueron 1.189 teléfonos los requisados. Así, entre los años 2008 y 2018 han requisado un total de 13.000 terminales furtivos en prisión.

Como veían que se estaba conviertiendo en habitual, Interior instaló unos inhibidores de frecuencia, para que los teléfonos no fueran útiles pese a encontrarse dentro de la cárcel. Pero al no haber renovado esos mecanismos, han quedado obsoletos. Los inhibidores neutralizan la frecuencia de teléfonos 2G o 3G, pero no de 4G. Además, el problema se verá incrementado cuando llegue el 5G.

José Ramón López, presidente de la Acaip-UGT, ha explicado que: «A partir de 2014 o 2015 se dejaron de instalar inhibidores, y eso ha hecho que se queden anticuados. Ha habido algunos pocos casos en los que se tuvieron que apagar porque la prisión estaba cerca de una población y las interferencias provocaban las quejas de los vecinos. Sin embargo, en la mayoría de los casos lo que ocurre es que la Administración no hace ben su trabajo de mantenimiento o actualización de equipos, y los presos saben que los móviles se pueden utilizar. En el fondo esto es cuestión de dinero, porque hay medio para solucionarlo».

Otro de los factores por los que los mini móviles se han vuelto tremendamente populares entre los presidiarios es su precio: entre 10 y 20 euros. No son móviles con los que se puedan hacer varias cosas, tan solo llamar. Los números indican que el 90% de los móviles incautados a los presos son de este prototipo. Además, muchos de los presos pueden continuar en contacto con sus acciones delictivas desde dentro.