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El 99,5% del agua del grifo en España es apta para el consumo

Los expertos apuntan que el gusto del agua no tiene que ver con su potabilidad sino con los minerales del terreno
¿Sabías que podían existir tantos tipos de agua? | Imagen de: Johnny Brown.

 

Expertos en el sector hídrico han analizado la calidad del agua española y han concluido con cifras realmente positivas. Además, han advertido que el sabor del agua tiene poco que ver con su salubridad, y que la concentración mineral en el agua de cada comunidad o región tiene que ver con el terreno en el que se encuentra.

En este sentido, es habitual que las aguas con menor mineralización sean consideradas 'mejores' por los consumidores, debido a que su sabor es más suave, mientras que las aguas más 'duras' crean más resistencia a ser consumidas habitualmente. 

Este hecho queda demostrado tras este análisis, ya que las zonas donde el agua es 'blanda' son aquellas donde el consumo de agua embotellada es menor, mientras que, por el contrario, aquellas donde se produce más consumo de agua envasada es en las zonas con agua 'más dura'.

 

La potabilidad del agua en España

Habitualmente, solemos pensar que según sea el sabor del agua, esta es potable o no, pero en realidad el gusto poco tiene que ver. Según los expertos, el agua del grifo española es en un 99’5 % potable y recomendable para el consumo humano, una cifra especialmente alta comparada con el resto del mundo.

El otro 0’5% de agua poco salubre o no recomendable para el consumo humano no es que se concentre en ningún sitio en particular, sino que hace referencia a momentos puntuales, debidos a obras, cortes o incidencias.

 

Agua del grifo | Pexels

 

Las diferencias del agua del grifo según la Comunidad

Aunque el agua de todo el territorio español sea potable, eso no significa que no pueda haber distintas calidades. Tal y como informan los expertos, es cierto que existen divisiones cualitativas en el agua que tienen su origen en la concentración de calcio.  Cuando se habla de un agua dura, es que la concentración de cal es abundante, mientras que si se habla de agua blanda es que la concentración de este mineral es pobre.

Esta clasificación  tiene su origen en el suelo en el que está y por el que fluye, es decir, si el agua de una región fluye por formaciones calcáreas se generará más contenido de cal que en suelo granítico.

 

Agua 'dura', especialmente habitual en Levante

En este sentido y acorde a la geología española, las provincias con aguas más ‘duras’ se concentran en el área del litoral Mediterráneo. Tarragona, Castellón, Albacete y Murcia son algunas de las ciudades donde la concentración de cal en agua es más abundante, con más de 200 miligramos por cada litro de agua. 

Les siguen las provincias de Zaragoza, Teruel, Cuenca, Valencia, Alicante, Almería y Zamora, todas ellas con entre 100 y 200 mg/l de carbonato cálcico. Zamora, incluída en este grupo, es la única provincia del centro y la mitad occidental de España en este grupo.

 

Agua 'blanda' en el centro, sur y norte

En cambio, hay otras zonas donde la presencia de minerales de calcio es muy inferior, normalmente por debajo de los 50 mg/l. Las cuatro provincias gallegas, Vizcaya, Guipúzcoa, Burgos, Segovia, Ávila, Madrid, Salamanca, Madrid, Badajoz, Córdoba y Málaga son las áreas españolas con menos cantidad de calcio en el agua.

Estas zonas coinciden además con las de un menor consumo de agua envasada, lo que se traduce inevitablemente en un consumo más masivo del agua del grifo.

Para hacernos una idea, en la comunidad de Madrid, cada habitante consume por año una media de 59 litros, mientras que en otras comunidades como la valenciana, este dato se multiplica casi por 3, con un total de 148 litros por persona y año.

En el resto de provincias españolas, el agua se considera como agua 'poco dura', con entre 50 y 100 mg/l.