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Miguel, el profesor que murió en su primer día de trabajo de un golpe de calor en una fábrica en Alicante

La empresa niega que se trate de un accidente laboral, mientras que la familia dice lo contrario
Imagen de la entrada de la empresa que contrató a Miguel Ángel | Google Maps

 

Miguel Ángel Muñoz fallecía este lunes en dependencias de un centro médico de Alicante tras haber sufrido un fallo multiorgánico en la empresa en la que había comenzado a trabajar, de hecho era su primer día en la compañía. Inició su andadura en el turno de noche del pasado viernes 2 de agosto y, durante su turno, avisó al supervisor de que no se encontraba bien. Al llegar a los vestuarios con él, se desplomó y tras ingresar durante el fin de semana en el hospital, terminó falleciendo.

La familia, todavía sin los resultados oficiales de la autopsia, apunta a un golpe de calor, cosa que la empresa niega totalmente. Según la compañía, la temperatura de las instalaciones era la adecuada y alegan que los trabajadores tienen a su disposición tanto ventiladores como fuentes de agua.

Miguel Ángel Muñoz, profesor de gimnasia

Miguel Ángel había terminado un máster que le permitía acceder a la docencia, su sueño. Además, entre sus principales objetivos estaba el de aprobar una oposición y poder ejercer de maestro de gimnasia, que era lo que había estudiado en la universidad.

Tras terminar los estudios, decidió buscar un trabajo mientras esperaba el ansiado aprobado en las oposiciones que se estaba preparando, pero hasta ese momento necesitaba liquidez. Así, aceptó un trabajo muy por debajo de sus capacidades académicas, pero era un trabajo que le proporcionaría cierta estabilidad económica e independencia. Tenía otro objetivo entre ceja y ceja: realizar un viaje al lejano Japón.

Bonnysa de Muchamiel, la compañía de zumos naturales en la que empezó a trabajar, estaba a 10 minutos de su pueblo. Le dieron el turno de noche y empezó su turno con ilusión. Tras pasar unas horas realizando las tareas asignadas, empezó a encontrarse mal. Avisó al supervisor y, ya en los vestuarios, acabó por desfallecer.

Ingresó en un centro médico alicantino con diagnóstico grave el viernes y fallecía el lunes. La familia considera que lo que le ha pasado a Miguel Ángel es debido a un golpe de calor que sufriría en la empresa a raíz de los esfuerzos realizados por el joven y por las condiciones en relación a la temperatura ambiente.

La empresa lo niega rotundamente, pues alegan que no ha sido un accidente laboral ya que el almacén en el que estaba trabajando el fallecido estaba perfectamente acondicionado. Cuentan con una certificación del Invassat, lo cual indica la falta de estrés térmico.