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La madre de Marta Calvo habló con el principal sospechoso de su desaparición

En la investigación participan agentes de la Sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones de la UCO
Marta y su madre estaban muy unidas y siempre le decía dónde estaba | FACEBOOK

 

Un grupo de agentes de la Sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se ha desplazado a Valencia para apoyar en la investigación de la desaparición de Marta Calvo, de 25 años, de quien no se sabe nada desde la madrugada del pasado 7 de noviembre.

La madre fue a la ubicación que le envió su hija por WhatsApp

Según comparten en ‘Las Provincias’, un familiar de Marta ha explicado que el joven a quien la policía busca no es un desconocido y podría ser un chico que vivía en Manuel desde marzo: «el hombre que están buscando conoció a Marta en una discoteca y no por Internet como se ha publicado». Además, el día de su desaparición, la joven le envió su ubicación a su madre, siempre lo hacía para que la mujer no se preocupara, y afirman que ambas «están muy unidas».

Por ello, cuando Marta dejó de dar señales de vida, su madre decidió ir a la última ubicación enviada por su hija y preguntó a los vecinos si la habían visto, llegando a hablar, incluso, con el actual sospechoso de la desaparición de la joven, quien le dijo que no conocía a ninguna chica llamada Marta.

Marta le envió a su madre su última ubicación por WhatsApp | FACEBOOK

 

En ese momento la mujer denunció la desaparición de su hija y, desde entonces, La Guardia Civil ha realizado diversas búsquedas con perros y un helicóptero por Manuel, localidad de Valencia, y alrededores. Además, también se ha registrado la casa del principal sospechoso, que desde hace unos días no se sabe dónde está.

El sospechoso es castaño, con ojeras y barba

Según han informado los vecinos, el principal sospechoso tendría unos 35 años, seria castaño y tendría ojeras y barba. Sin embargo, han matizado que no habían reparado mucho en él porque no les había llamado la atención. Su vida era normal, no molestaba a nadie, no montaba fiestas y estaba poco por casa, solo sabían que estaba por la luz encendida. Detalle que hace días que no ven, especialmente desde que la Guardia Civil ha precintado la vivienda y la propaganda se va amontonando en el buzón.