Juanjo, padre de Alejandro, el joven legionario muerto: «El disparo fue del sargento»

El levantamiento del secreto de sumario ha desmentido la versión oficial de lo ocurrido
Alejando, el joven caballero legionario que perdió la vida en el Campo de Maniobras de Agost | La Legión Española

Alejandro, el joven Caballero legionario perteneciente al Tercio ‘Don Juan de Austria’ 3º de 22 años y natural de Palma de Mallorca, perdió la vida en el Campo de Maniobras de Agost (Alicante) el pasado 23 de marzo. La versión oficial de los hechos indica que murió porque un proyectil de un fusil HK de 5.56 milímetros rebotó y le entró por la axila, perforándole el pulmón, durante un ejercicio de fuego real.

Sin embargo, el levantamiento del secreto de sumario este mes de julio ha desmentido la versión oficial y se está a la espera de que se lleve a cabo el juicio por la muerte del joven. Su padre, Juanjo, ha explicado a ‘El Español’ que sospechaba desde el principio que no le habían contado la verdad, pues los testimonios fueron contradictorios, existen irregularidades y altos cargos militares obstaculizaron el trabajo de la Guardia Civil encargada de investigar lo ocurrido.

La bala entró directamente por el pectoral

«Pero yo lo tengo claro: llego hasta el final. No pienso parar hasta que alguien se ponga frente a mí y me diga a la cara que paso tal y tal cosa. No voy a parar hasta que se sepa la verdad», ha asegurado Juanjo. El funeral de su único hijo fue el mismo día que cumplía 51 años, «estaba en shock», pero no dejaron que lo incineraran: «Me resultaba raro ver que un juez tardaba tanto en dejar que incinerasen a mi hijo y que decretase secreto de sumario».

La autopsia indicó que la bala impactó directa al pectoral y no por la axila | La Legión Española

Respecto al juez, Juanjo ha dicho: «Le estoy muy agradecido porque ha ido a conocer la verdad por encima de todas las cosas y de todas las presiones que habrá recibido. Igual que la Guardia Civil, que también ha visto como les entorpecían su trabajo». Incluso desde el principio, la Guardia Civil le advirtió: «Me decían que, en el caso de mi hijo, alguien estaba mintiendo desde el principio».

Así, el levantamiento del secreto del sumario mostró que Alejandro no había recibido ningún proyectil a través de la axila: «Había recibido un impacto de bala directo en un pectoral. Eso demuestra que estaban mintiendo a conciencia, porque ellos sabían perfectamente dónde estaban taponando la herida. Sabían perfectamente que era el pecho y no la axila, como luego sostuvieron», explica su padre Juanjo para el citado medio.

El sargento sostiene que no disparó

Además, otra irregularidad se encontró en los chalecos, pues las placas metálicas que van en su interior, y que podrían haber salvado la vida a Alejandro, no se utilizan desde el 2012: «Luego me enteré de que no se suelen poner esas placas nunca, que solo las utilizan cuando el mando les ordena hacer un ejercicio en el que quiere que lleven más peso. No sé si es porque se creen que como son legionarios tienen que ir a pecho descubierto», ha continuado explicando Juanjo.

El sumario indica que el disparo que mató a Alejandro pertenecía al arma del sargento | La Legión Española

Finalmente, tras consultar el sumario se ha podido conocer el autor del disparo: «Era del sargento. Ahí encontré otra mentira: todos testificaron que en ese ejercicio, ni los oficiales ni los suboficiales habían disparado un solo tiro. Pero los de balística de la Guardia Civil concluyeron que la bala que mató a mi hijo la había disparado su sargento». Además, Juanjo añade: «Ni el sargento, ni el teniente, ni el capitán colaboraron en ningún momento con la investigación. Al contrario. El sargento sigue sosteniendo que él no pegó un solo tiro, aunque encontraron al menos 7 balas suyas en el lugar en el que cayó mi hijo. El teniente no dijo ni mu».

Por su parte, el capitán ha sido denunciado por cometer otra irregularidad: «Se saltó el precinto que había puesto la Guardia Civil en el lugar donde mataron a mi hijo. Lo rompió, se metió en la zona y se puso a limpiarla de balas. Y tan chulo es, que así lo ha reconocido ante el juez, que el precinto lo rompió él y se puso a limpiar». Además, Juanjo añade: «Fue el más beligerante en todo momento. Decía que había sido una bala rebotada, que no hacía falta ser un lince, que él lo había visto eso mil veces. Como además tiene rango, trató con desprecio a los agentes de la Guardia Civil que fueron a investigar».