Helena, la enfermera rusa que viajó a Alicante por amor y fue degollada por su pareja

La mujer, de 49 años, dejó su vida en su país natal para trasladarse a vivir a España con Román, que había conocido en internet
Román mató a su pareja Helena en Denia después de haberse separado | Cedida

Helena era una mujer con una vida estable en Rusia, allí tenia a su hija Anastasia y a su marido, además de trabajar de su vocación: la enfermería. Pero con el tiempo, Helena se divorció de su marido y empezó a buscar el amor por internet. De esa manera conoció a Román, un hombre diez años mayor que ella que vivía en Denia, Alicante.

La pareja mantuvo una relación a distancia, pero él no paraba de insistir a Helena que se fuera a vivir a España. Finalmente, ella lo dejó todo y se fue con su hija Anastasia a Denia. Tres años más tarde de su decisión, ha muerto degollada en manos de quien fue su pareja.

Al poco tiempo de dejarlo todo por amor, la relación entre Helena y Román empezó a torcerse, ella descubrió que mantenía una relación paralela con otra mujer rusa, tal como desvela 'El Español', lo que hizo que decidiera acabar su relación con él.

Todo estalló las pasadas Navidades

Pero las pasadas Navidades, según relata una amiga de la fallecida, todo estalló. Ella había decidido quedarse en el país por su hija, su educación y su bienestar, pero durante las fiestas navideñas Helena y Román tuvieron una fuerte discusión, él le pegó y finalmente los vecinos llamaron a la policía. Por todo ello, Helena decidió denunciar a su expareja y este fue condenado a no poderse acercar a menos de 300 metros de ella.

Durante un tiempo, Helena creyó que su expareja se había tomado seriamente la denuncia, ya que no volvió a llamarla, ni a escribirle, según relata la amiga de la víctima. Pero según los indicios, todo era un plan. Este pasado lunes 21 de octubre, Román entró de noche a casa de Helena con una escalera que había comprado el día anterior, le pidió a su hija, de 11 años que se fuera y llamara a los servicios de emergencia y aprovechó para degollar a la víctima cuando aún dormía. El arma del crimen también había sido comprada el día anterior.

Finalmente, Helena, de 49 años, perdió la vida de manera casi momentánea, sin saber que su pareja había estado planeado una venganza durante tanto tiempo.

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