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La Gota Fría revienta récords de precipitación al norte de Alicante y causa el caos

En media tarde del domingo, una brutal tromba de agua afectó Jávea, Dénia, Gandía, Pedreguer, Ontinyent y otras poblaciones, con una torrencial tormenta
Inundación de una plaza en la playa de Dénia | Avamet

 

Los últimos coletazos de la borrasca mediterránea de gota fría, ubicada entre la costa valenciana y las Baleares, han dejado lluvias torrenciales en la Marina Alta y en la Safor, que han alcanzado los 250 litros en cosa de 5 horas.

Tal fuerza de la naturaleza, como si fuera un temporal de lluvias de otoño, ha obligado la intervención de los bomberos para rescatar a muchos ciudadanos y la activación de la situación 1 de emergencia por inundaciones de la Generalitat Valenciana.

 

 

 

 

Graves efectos de unas lluvias históricas en la zona

El diluvio ha superado este domingo por la tarde todas las expectativas, anegando calles y avenidas de Jávea, Dénia, Alzira, Vall de Laguar y otras poblaciones de montaña entre Alicante y Valencia. Un camping con 200 personas ha sido desalojado y casi un centenar de personas han sido trasladadas al albergue que ha instalado la Cruz Roja.

Los bomberos de Alicante tuvieron que realizar un centenar de acciones por rescates de personas y animales en coches bloqueados o zonas en peligro de inundación, junto a incendios de cableado eléctrico, achiques y desprendimientos. Uno de los más destacados era un coche que estaba sumergido dos metros por debajo del agua.

Los bomberos de Valencia realizaron 43 servicios en Alzira y Gandia, durante este histórico temporal, como el rescate de seis personas atrapadas en vehículos y el traslado a una ambulancia de una mujer que necesitaba asistencia médica.

Las imágenes que comparten los vecinos de estas comarcas son alucinantes y terribles. No podrán olvidar nunca la tarde del domingo de Pascua de 2019 porque había muchas familias confiadas celebrando la festividad en bares y restaurantes, y con las lluvias torrenciales han quedado atrapadas enfrente unas calles que se han transformado en lagos y ríos.