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El drama de Gerard: le amputaron una pierna y le administraron medicamentos caducados

El castellonense sufre una discapacidad para desarrollar tareas básicas diarias
Los padres han decidido denunciar el caso de su hijo por las negligencias sufridas | España Diario

 

Gerard es un niño que hoy tiene 6 años. En breve iniciará la escuela primaria, pero no lo podrá hacer de una manera común. Gerard vino al mundo a principios de agosto de 2013, pero lo hizo de manera prematura: nació con 25 semanas y pesó 880 gramos. Los problemas no solo los tuvieron con los primeros días y con el parto de emergencia, sino que desde el propio centro médico cometieron varias negligencias, lo que ha repercutido en que Gerard tenga una pierna amputada.

Su madre, Ana, recuerda el día en el que le fue amputada la pierna a su hijo mediante una operación quirúrgica en el Hospital General de Castellón: «Fue el nueve de septiembre. Al mediodía», comentaba la madre al medio ‘El Español’, a quienes ha concedido una entrevista.

Tanto Ana como Vicente, el padre, decidieron contar esta semana a los medios su caso. Lo hicieron mediante una entrevista con la presidenta del Defensor del Paciente, Carmen Flores. Ella se dirigió  ante la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia, alegando un error médico que derivó en las medidas tomadas para la salud de Gerard. Además, también agregaron en el escrito que se le había administrado medicación caducada—Ventolín—, con lo que han solicitado que se investigue el caso.

Los problemas

Un nacimiento prematuro no es una buena noticia, pero puede ser que no le queden secuelas a los neonatos que llegan al mundo de esta manera. En este caso sí le han quedado secuelas a Gerard: parálisis, sordera, ceguera parcial… Gerard sufre un 84% de discapacidad y pertenece al nivel III de dependencia. Esto significa que necesita ayuda para la consecución de tareas básicas. La familia de Gerard percibe 387 euros por la ley de dependencia.

Los padres han hablado con el medio antes mentado para dejar clara su situación: «Nosotros intentamos que se ajuste con los demás niños. Si se está encima de él, se le puede sacar partido. Le gusta escribir, aunque a veces lo que hace sean cosas que no tengan sentido. Pero es señal de que tiene ganas».

Con todas las complicaciones previas al parto, Gerard nació el 6 de agosto tras practicarle a Ana una cesárea de urgencia. Vicente comenta que «Nació bien, pero pronto empezaron las complicaciones». Los padres cuentan que 28 días después de su nacimiento, Gerard empezó a empeorar.

Los doctores le comunicaron a los padres que habían cometido errores durante el tratamiento | España Diario

 

«Nos llamaron diciendo que creían que tenía el intestino grueso perforado. Esa mañana les dijeron que había que operar. Tenían que buscar una vía femoral para entrar al intestino con un catéter, y por eso estuvieron pinchado la pierna derecha por la parte de dentro durante todo un fin de semana completo. Nos explicaron que a un bebé prematuro era complicado encontrarle las venas», cuentan los padres. 

Tras los intentos fallidos en la pierna derecha, probaron con la izquierda, y sí lograron encontrar la vena que buscaban. Pero el daño en la pierna derecha ya estaba hecho. «Habían perforado una vena principal que no tenían que haber tocado. Esa vena se cerró y dejó de regar lo que es esa pierna».

Tras varios días, la jefa de la sección de pediatría se acercó a ellos y les dijo: «Nos hemos equivocado», según los padres. A partir de ese momento y durante los siguientes días, la pierna de Gerard empezó a ennegrecerse. Se puso morada para acabar en un tono muy negro. Nueve días después Gerard sería intervenido para amputar la pierna. «El cirujano nos vino a ver y nos dijo que había que amputarla, y que tenía que ser por debajo de la rodilla», recuerdan dolidos los padres.

También le administraron medicación caducada

Durante tres meses el pequeño estuvo ingresado. A lo largo de ese tiempo, siendo trasladado por varias plantas, Ana se fijó en un detalle: «Vi el bote que tenía colocado y que ponía Julio de 2013. Juraría que está caducado. Cogí lo miré y lo metí en el bolso. Luego le hice una fotografía, que es la que estoy enviando».

Por lo que han explicado, el Ventolín estaba siendo administrado debido a la displasia broncopulmonar que sufría Gerard debido al nacimiento prematuro.

La vida después de dejar el hospital tuvo unos inicios muy duros: «Los primeros seis meses en casa teníamos que ir llevándole con oxígeno portátil. Cuando le llevábamos al médico, pues respiración asistida. Llevaba encima un pulsímetro para controlarle la tensión. Y eso le costaba bastante» explicaba Ana.

Además, cada cuatro o cinco meses les recomendaron que le pincharan bótox en pequeñas dosis, para que fuera un poco más flexible y así poder combatir la rigidez que padece: «A veces también va a rastras por el suelo, porque no tiene equilibrio. Es verlo cada vez que le vas a cambiar el pañal y se te cae el mundo encima», finalizaban los padres.