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Beatriz Arroyo, de 29 años, se ha convertido en la víctima número 1.000 de violencia machista en España

El asesino no tenía denuncias previas por agresiones o malos tratos
Bea había intentado cortar la relación con anterioridad, pero siempre acababa cediendo y regresando a su lado | España Diario

 

Beatriz Arroyo, de 29 años, ha fallecido este pasado domingo a manos de un delito de violencia de género, pues el asesino de Bea fue su marido, que enfureció tras conocer la noticia de que Bea quería abandonar la relación. Tras acabar con la vida de su esposa, se quitó la vida a la mañana siguiente. Beatriz ha sido la víctima número 1.000 por violencia machista desde que se iniciara el registro, en 2003.

Tras varios años fuera, la pareja decidió instalarse en España, cerca de la familia de Bea y empezar un proyecto laboral juntos: un restaurante, en el que Viorel, su marido, trabajaba de cocinero y Bea trabajaba de camarera. Instalaron el negocio en Port Saplaya (Alboraia, Valencia).

Se acomodaron en un quinto piso de un edificio de apartamentos en la calle Unión. El restaurante, una pizzería llamada L’Angolo, inició su andadura en la localidad de Albalat dels Sorells (Valencia), a tan solo 14 kilómetros de su residencia.

Según algunos vecinos del barrio, el restaurante no marchaba mal, pero el cocinero no acababa de adaptarse al barrio. «Él era muy raro, siempre serio y bastante depresivo, no se relacionaba con nadie». Ella en cambio, «era simpática, extrovertida, se reía de todo y hablaba con todo el mundo, tenía toda la vida por delante», comentan.

Bea estaba decidida a cortar la relación definitivamente

Así, tras varios intentos de dejar la relación a la que siempre acababa volviendo, pues Viorel la convencía, esta vez Bea tenía la firmeza para terminar su relación sentimental con el hombre, de origen rumano y de 48 años.

Fue durante la jornada del pasado domingo, cuando Bea aparcó el coche frente a su establecimiento y subió a su casa, en la que se encontraba su marido. Aproximadamente a la 01.00 de la madrugada del lunes, Viorel acabó con la vida de su mujer tras asfixiarla. Tras matar a Bea, el hombre se quedó en el piso planeando cómo quitarse la vida.

Lo intentó hasta en tres ocasiones, pero en ninguna logró su objetivo. Intentó provocarse heridas en el pecho, abriendo la espita del gas y cortándose en las muñecas. Tras los intentos fallidos, el reloj marcaba las 09.30 de la mañana del lunes cuando el cuerpo de Viorel caía desde el balcón de su vivienda.

En ese momento fue cuando la policía acudió a la zona y acabó accediendo a la vivienda de la víctima visible, Viorel. Hacía muy poco rato que, tras media hora de retraso en su puesto de trabajo, la madre de Bea había ido a denunciar que algo le había pasado.

Los agentes corroboraron las sensaciones de su madre, pues encontraron el cuerpo de Bea en el apartamento al que accedieron, la vivienda conjunta de la pareja. Tras avisar a las emergencias, no se pudo hacer nada por salvar a Bea, que desgraciadamente se ha convertido en la víctima número 1.000 de violencia machista en España. Cabe destacar que no se han encontrado denuncias previas contra el hombre.