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La lucha de Rafael tras la muerte de su hija por un cáncer: «Es como salvarle la vida»

Para estos padres, la lucha pasa por destinar más recursos a la investigación contra el cáncer
La lucha de Rafael Pérez contra el cáncer infantil | Cedida

 

El cáncer es una enfermedad devastadora, no solo a nivel físico sino también psicológico. Aunque la esperanza de vida para cualquier tipo de cáncer aumenta a medida que lo hacen los avances medicinales, no todos los pacientes han podido superar esta terrible lucha. Aún queda mucho camino por recorrer.

La muerte de la hija de Luis Enrique por un osteosarcoma ha conmocionado a la sociedad española, que ha mostrado su apoyo unánime a los padres de la pequeña en este duro trance. ‘Telecinco’ recoge el testimonio de unos padres que han tenido que pasar por una experiencia similar, y relatan de dónde sacan las fuerzas para seguir adelante.

Ayudar a otros para seguir adelante

La mayoría de padres coincide en que sobrevivir a un hijo es algo antinatural, «como si te apuñalaran y te retorcieran una y otra vez», asegura Rafael Pérez. Su hija, Alba, fue diagnosticada de un sarcoma de Ewing, un cáncer poco común que afecta a los huesos y al tejido blando de alrededor.

«Cuando la llevas al hospital piensa que es un resfriado [...] Ves que tu hija cambia la leche por las sesiones de quimio. Es lo más duro que te puedes imaginar», asegura. Meses después, Alba falleció a consecuencia del cáncer, una terrible experiencia que marca a cualquiera de por vida.

Sin embargo, esta familia siguió adelante «ayudando a otras familias» y lo sigue haciendo a través de la Fundación Alba Pérez contra el cáncer infantil. La fundación tiene por objetivo captar fondos para la investigación en la lucha contra el cáncer en niños y, concretamente, el Sarcoma de Ewing. De esta forma, sienten que están salvando a su hija «una y otra vez».

Más recursos para la investigación

Rafael manda un mensaje a los padres que pudieran estar pasando por lo mismo: «que no se rindan nunca, que estén con sus hijos, que no lloren nunca delante de ellos y no pierdan la esperanza». Esa esperanza pasar por aumentar los recursos para la investigación, para que más niños y niñas salgan victoriosos de esta dura batalla.