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Penas de prisión de cinco y tres años y medio a los padres de Nadia

La Audiencia de Lleida los considera artífices de un plan «urdido» para enriquecerse inventando una enfermedad de la menor
Penas de prisión de cinco y tres años y medio a los padres de Nadia | Archivo

 

Los padres de Nadia han sido condenados por la Audiencia de Lleida a penas de cinco y de tres años y medio de prisión. Fernando Blanco y Margarita Garau se enfrentan a dicha condena por estafar más de 400.000 euros en donativos simulando una enfermedad rara en su hija Nadia. 

Además de la condena, deben asumir multas por valor de 5.000 euros así como la devolución de todos los donativos que recibieron. Los padres se dedicaron, durante los años 2010 a 2016, a realizar entrevistas en distintos programas y medios de comunicación acompañados de la menor.

En sus diversas apariciones explicaban la supuesta enfermedad de la niña y la exponían ante la cámara para sensibilizar a los espectadores. Al final de estas proporcionaban un número de cuenta en el que se aceptaban donaciones. 

 

Los padres de Nadia, acusados de «urdir un plan» para enriquecerse

En la sentencia de la Audiencia de Lleida se acusa a los progenitores de Nadia de «urdir un plan» a través del cual enriquecerse. Dicho plan consistía en aprovechar la enfermedad de Nadia, afirmando que la niña se encontraba en estado terminal y que necesitaba de diversas operaciones quirúrgicas. Al exponer estos argumentos ante los medios, invitaban a sufragar los «gastos» que supuestamente originaba la enfermedad de la menor. 

Procedentes de las Islas Baleares, donde empezaron con toda la farsa, se dispusieron a hacer lo mismo en Figols-Alinyà (Lleida). En la mencionada localidad se dio el colofón de la situación cuando Fernando Blanco, el padre de Nadia, afirmó que él mismo padecía un cáncer de páncreas y además añadió que su hija se encontraba a punto de morir. Se sumaron así dos mentiras que desencadenaron en una tercera: la necesidad de una operación urgente a Nadia en Houston muy costosa. 

Dichas artimañas sirvieron para cumplir con el cometido de sensibilizar a los vecinos y a las personas de su entorno que dieron «lugar al inicio de una serie de campañas de recaudación de fondos».

En el juicio se determinó, a través de la prueba pericial, que no existía ningún «riesgo inminente de muerte» como se decía de Nadia y que, por lo tanto, se trataba todo de una farsa.