Maricarmen, la mujer que intentó asesinar a su marido envenenando unas natillas

Le puso una gran cantidad de calmantes en el postre y al no conseguir su objetivo atacó a su marido para matarlo
Maricarmen durante el juicio por intentar matar a su marido | Europa Press

 

Maricarmen trató de matar a su marido con unas natillas a las que había puesto veneno, concretamente, entre los ingredientes típicos del postre había también ciclobenzaprina, zolpidem y sertralina, todos ellos potentes sedantes.

Nadie se esperaba que una cosa así pudiera suceder, de hecho, en declaraciones a ‘El Español’, algunos vecinos aseguran que «desde fuera parecía una familia muy bien avenida. Parecen los dos muy buena gente».

La pareja llevaba junta muchos años y ambos tenían dos hijas, de 27 y 22 años. Ella trabaja en una residencia cuidando personas con diversidad funcional, nadie sospechaba nada malo de ella. De hecho, los vecinos aseguran que parecían «un matrimonio ejemplar».

Sin embargo, parece que en realidad estaban muy lejos de ser el matrimonio perfecto que desde fuera veían. Durante años se habían producido varios incidentes entre ellos y el último ha sido el de las natillas.

Quiso envenenarlo con las natillas y luego matarlo a golpes

Maricarmen y su marido iban a terapia de pareja, según publica ‘El Español’, él quería salvar su matrimonio pese a los celos enfermizos de ella. De hecho, parece que los hechos sucedieron precisamente por culpa de una de las técnicas de la terapia.

El matrimonio tenía que hacer «terapia de transparencia de Whatsapp», ambos podían ver todos los mensajes y conversaciones del otro. Pero Maricarmen entró en la aplicación de su marido a través de la web y escribió mensajes falsos, supuestamente de otra persona. Por ello se originó una pelea.

A la mujer le dio un ataque de ansiedad y acudió al médico, allí le recetaron los medicamentos calmantes que más tarde utilizó contra su marido. Volvió a casa y preparó unas natillas, allí puso una gran cantidad de calmantes y trató de camuflar el sabor con nata.

Él, sin embargo, notó algo raro en el sabor del postre y no se lo comió. Maricarmen, pese a ello, no desistió de su intento por asesinarlo y le propuso acercar posturas con un baño relajante con cava y velas. Al acabar, ella salió del agua primero y él después, le dijo al marido que se quedara de espaldas para poder secarlo, pero lo que hizo estuvo muy lejos de secarlo.

Lo envolvió en una toalla y lo tiró al suelo, el hombre se dio un fuerte golpe con el radiador, pero no bastante con esto, Maricarmen cogió la botella de cava y se la estampó en la cabeza. Su marido trataba de huir, pero con los cristales en el suelo y el agua le fue muy difícil.

Su mujer se tiró encima de él y le siguió golpeando. Consiguió esconderse, finalmente, en la habitación de su hija pequeña. Desde allí escuchó como ella estaba en la cocina, buscando cuchillos. El hombre llamó a los Mossos y después a su hija pequeña para alertarla y que acudiera con las llaves a abrir la puerta a los agentes.

El hombre apareció herido, escondido y muy asustado

Cuando los policías llegaron el hombre estaba desnudo, herido y con sangre y pidiendo ayuda pero escondido. No quería abrir la puerta de la habitación a nadie, a los agentes no les quedó más remedio que tirarla abajo.

Su mujer fue detenida y entró a la cárcel aunque en el juicio por lo sucedido lo negó todo y contó una versión totalmente diferente, culpando al marido de todo.

Aseguró que las natillas eran para ella, que fue él quien le agredió en la bañera y que había cogido un cuchillo para quitarse la vida ella misma. El juez, sin embargo, no creyó su historia.