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Irene, la trabajadora social andaluza asesinada por su pareja policía en Gerona

Una sobrina de la víctima la define como una mujer que «siempre tenía una sonrisa en la cara» y era «de buen corazón»
Irene, asesinada de un disparo por su pareja, siempre sonreía y tenía un gran corazón | España Diario

 

Diecisiete mujeres han perdido la vida en lo que llevamos de 2019 a manos de sus parejas o ex parejas, víctimas de la violencia de género. La última ha sido Irene, de 44 años, que murió de un disparo por la espalda cuando su pareja, César quien era un agente de la Policía Nacional, utilizó su arma contra ella el pasado sábado 20 de abril en Olot, Gerona.

Irene siempre sonreía y tenía buen corazón

Según ha compartido ‘El Español’, una sobrina de la víctima, Airin, ha compartido a través de sus redes sociales unas palabras recordando a su tía Irene y narrando cómo se siente la familia: «Le ha tocado a ella, nos ha tocado a su familia sufrir este dolor que con palabras que no soy capaz de escribir».

Irene, víctima de un nuevo caso de violencia de género | Cedida

 

Irene «siempre tenía la sonrisa en su cara, en su hermosa cara», explica su sobrina, y a sus 44 años fue asesinada por su pareja en su propia, situada en la calle Virgen de la Guía en el barrio de San Cristóbal y Mas Bernat de Olot, a manos de César, un policía nacional que le disparó por la espalda e intentó suicidarse después. En el barrio los vecinos siguen consternados tras este terrible suceso, pues la mujer llevaba 20 años viviendo ahí, tras mudarse desde Málaga.

«Aún no puedo creerlo, que no vaya a volver a verla, a la más peque de mis tías, a mi tocaya, a mí muñeca, como yo la llamaba, porque eso parecía, una muñeca preciosa que era… Valiente, súper trabajadora, cariñosa a reventar, con un corazón inmenso…», explica Airin sobre su tía, quien era una trabajadora social dedicada a las personas mayores y a quien le gustaba pasear por la ciudad, sola o con sus hijos, fruto de una relación anterior.

Poseer un arma puede ser muy peligroso ante el descontrol de un impulso | Cedida

 

Una relación de poco tiempo

Según han contado al citado diario varios conocidos de la víctima, Irene y César «ni eran pareja ni eran novios». La relación entre ambos había nacido hacía poco y el hombre había sido destinado a Camprodon (Gerona) hacía solo tres años y se dedicaba a hacer DNI, pasaportes o licencias de armas para cazar.

La noche en la que Irene murió había quedado con César en su casa pues estaría sola. Al parecer estuvieron bebiendo y también discutieron, hasta que el hombre sacó su arma reglamentaria y le disparó por la espalda. A continuación se disparó él mismo en la sien para suicidarse, pero no logró su cometido.

La psicóloga forense experta en violencia de género, Timanfaya Hernández, ha explicado que «lo que sí se puede desgranar en este caso es que, ante el descontrol de un impulso, el tener un arma (en este caso, él la tenía), puede llevar a la comisión de un delito de homicidio más rápidamente».