ESPAÑA DIARIO

Telegram : +34 639 048 422

E-Mail: info@espana-diario.es

Conxita, la millonaria que se suicidó antes de ser desahuciada por su hermano en Gerona

«Si algún día mi hermano consigue echarme de mi casa, yo saldré de aquí con los pies por delante»
Can Sendra en Bescanó (Gerona), casa por la que disputaban Conxita y su hermano | Wikimedia Commons (Peremagria)

 

Los desahucios se han llevado otra vida. Esta vez a raíz de una disputa familiar entre dos hermanos de una familia adinerada. Tal como informa ‘El Español’, se trata de Conxita Feliu Lajusticia que se quitó la vida porque iban a desahuciarla tras perder la batalla legal contra su propio hermano Manel y, antes de que la echasen de la casa donde nació y creció, tomó la decisión de suicidarse.

La disputa empezó por la masía llamada Can Sendra, una casa rural de Bescanó (Gerona) que está incluida en el Inventario de Patrimonio Arquitectónico de Cataluña y siempre ha pertenecido a los Feliu, una familia payesa catalana que tiene numerosas propiedades históricas, a los que se añadió Ana María Lajusticia al casarse con el padre de Conxita. Ana María Lajusticia es célebre en toda España porque fue una bioquímica, natural de Bilbao, inventora de unas pastillas de magnesio que catapultó todo un imperio empresarial.

Grandes deudas empresariales

Sin embargo, Conxita no tuvo tanta suerte en este mundo y fue perdiendo varias empresas. La que más destaca fue un restaurante de banquetes que formó con un socio quien no dudó en estafarla. Una amiga íntima de la difunta ha explicado cómo fue su vida: «El socio la estafó, pero todo estaba a su nombre y ella fue la que cargó con las consecuencias». Unas consecuencias que implicaron en 2012 trece denuncias por parte de trece parejas: «Pagaron los banquetes, pero el socio se largó con el dinero y la demandaron a ella por estafa».

En el plano familiar tampoco le fue bien, se divorció, perdió a un hermano en un accidente, ella también sufrió uno y su padre enfermó por cáncer. Fue Conxita la que estuvo a su lado en Can Sendra y fue ella quien lo cuidó hasta el final, por toda su dedicación cuenta la amiga, el hombre «le firmó un papel cediéndole la masía en usufructo hasta que ella muriese».

Conxita se encargó de reformar la masía, convertirla en una casa rural y también llegó a regentar dos más, también propiedad de la familia. Sin embargo, tuvo mala suerte y acabó perdiendo todas sus propiedades, saliendo a subasta. Fue su hermano Manel quien compró Cal Sendra, algo que ella no soportó e incluso rechazó un piso y dinero que el hombre le ofreció de buenas.

Salió de Can Sendra «con los pies por delante»

Por las malas fueron a juicio y Conxita terminó perdiendo: «El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña falló en marzo a favor de su hermano Manel. Estimó la nulidad del contrato de usufructo que le había firmado a Conxi su padre. Manel solicitó en enero que se ejecutase la sentencia. Conxi pidió una prórroga y se la concedieron. La prórroga vencía ayer», contó la amiga refiriéndose al 19 de marzo, día en el que apareció muerta.

Al serle rechazada una segunda prórroga, Conxita cumplió su primera amenaza: «Si algún día mi hermano consigue echarme de mi casa, yo saldré de aquí con los pies por delante». Conectando varios tubos en diversas botellas de butano y enlazándolos al coche, abrió el gas y se metió en el interior de su BMW. 

Antes de suicidarse, Conxita escribió toda una serie de mensajes en las paredes de la vivienda para su hermano: «Felicidades Campeones», «Has ganado, ¡bravo!», «Todos tus sueños cumplidos» y «Ya tienes una casa más y una hermana menos», entre otros.