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Rescatan el cuerpo sin vida de un hombre de las aguas del río Pisuerga, Valladolid

El hombre tenía 72 años
Los Bomberos han rescatado el cuerpo de una zona de difícil acceso | España Diario

 

Los Bomberos de Valladolid han rescatado en la tarde de este sábado, 20 de abril, el cadáver de un varón de 72 años de las aguas del río Pisuerga a su paso por Valladolid, según han confirmado a Europa Press fuentes del caso.

La intervención de los Bomberos se ha llevado a cabo pasadas las 18.00 horas, cuando han recibido el aviso de la Policía Nacional debido a la zona de difícil acceso en que se encontraba el cuerpo, en torno al puente de Adolfo Suárez de la capital.

Según las mismas fuentes, el varón fallecido portaba consigo una pulsera del Hospital Río Hortega, por lo que se investiga si estaba ingresado en el mismo.

Muere un ciclista en Mirueña de los Infanzones (Ávila) al sufrir una caída

Un ciclista de 45 años ha perdido la vida en la tarde de este viernes tras sufrir una caída en el término municipal abulense de Mirueña de los Infanzones, situado a 40 kilómetros al oeste de la capital.

Según ha informado el Servicio de Emergencias 112, el suceso se ha producido a las 17.40 horas, cuando una llamada ha solicitado asistencia médica para un ciclista que ha quedado inconsciente tras sufrir una caída en un camino que une este pueblo morañego con el vecino de Cabezas del Villar.

Hasta el lugar de los hechos se han trasladado efectivos de la Guardia Civil de Ávila, mientras que el Centro Coordinador de Urgencias (CCU) de Emergencias Sanitarias de Sacyl ha enviado un helicóptero sanitario y personal de Atención Primaria del centro de salud de Muñico.

El enorme legado humanitario en alta mar que ha dejado Pablo Cano

Pablo Cano, natural de Valladolid, fallecía a principios de este mes de abril, el día 6, por culpa de una «enfermedad devastadora». Pablo obtuvo el reconocimiento que se merece una persona que ha representado una esperanza para muchas personas que han tenido que lanzarse al mar Mediterráneo huyendo de la guerra.

Pablo viajó solidariamente en 2016, junto a tres compañeros más, a Lesbos (Grecia). Su objetivo era muy simple pero a la vez extremadamente complejo, teniendo en cuenta las legislaciones internacionales actuales: salvar la vida de refugiados que llegaban a las costas griegas.

Los cuatro voluntarios sabían perfectamente que se iban a enfrentar a condiciones absolutamente caóticas y extremas en «turnos de doce de la noche a doce del mediodía».