El enorme legado humanitario en alta mar que ha dejado Pablo Cano

Fue a Lesbos con tres compañeros más en 2016
Pablo Cano, un ejemplo a seguir para todos | G-Fire Bomberos

 

Pablo Cano, natural de Valladolid, fallecía a principios de este mes de abril, el día 6, por culpa de una «enfermedad devastadora». Pablo obtuvo el reconocimiento que se merece una persona que ha representado una esperanza para muchas personas que han tenido que lanzarse al mar Mediterráneo huyendo de la guerra.

Pablo viajó solidariamente en 2016, junto a tres compañeros más, a Lesbos (Grecia). Su objetivo era muy simple pero a la vez extremadamente complejo, teniendo en cuenta las legislaciones internacionales actuales: salvar la vida de refugiados que llegaban a las costas griegas.

Los cuatro voluntarios sabían perfectamente que se iban a enfrentar a condiciones absolutamente caóticas y extremas en «turnos de doce de la noche a doce del mediodía».

La tarea de Pablo consistía en facilitar el desembarco de pateras y embarcaciones llenas de personas que huían de la zona de guerra. «Es una oportunidad para que podamos ayudar», explicaba en una entrevista.

En el prisma personal, «su máxima ambición era ayudar a crecer, cuidar y formar a su hija pequeña, Martina, que tanto le necesitaba».

«Pablo era una de esas buenas personas que apareció y corrió hacia el fuego, literal y figurado. Nunca se quejaba, nos animaba a todos los que estábamos a su alrededor y tocó las vidas de miles de personas durante el tiempo que estuvo en Lesbos» dicen desde la organización voluntaria en la que Pablo colaboró llamada G-Fire. Bomberos.

Continúan diciendo que «era un ejemplo a seguir». «Descansa en paz y orgulloso de haber sido la gran persona que fuiste», finalizan.