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Expulsan de un campamento a una niña de 11 años con discapacidad por la presión de otros padres

Su familia denuncia que se quejaron porqué no querían que estuviera en la habitación con sus hijas
Inés había ido a otros campamentos los dos últimos veranos sin ningún | Cadena Ser

 

La pequeña Inés aún no entiende porqué este año, al menos de momento, no podrá ir de campamento tal y como ha hecho los dos últimos veranos. Los padres de esta niña madrileña de 11 años, con un retraso madurativo con una discapacidad del 33%, han denunciado que ha sido expulsada de un campamento de inglés por las quejas recibidas de otros padres.

Normalmente toma clases en un colegio para necesidades educativas especiales pero aun así; explicaba su madre, Carolina Gómez, a la 'Cadena Ser', nunca ha tenido problemas para relacionarse con niños de su edad. Este año, la habían apuntado a un centro de verano en Salamanca para que aprendiera inglés, pero a las pocas horas de su inicio recibieron una llamada donde les decían que «las madres se estaban quejando porque no querían que Inés esté en la habitación con sus hijas». 

Todo vino por un error de la monitora

Horas antes, cuando la niña iba a subir al autobús, Carolina hizo una petición a la monitora, que «bajo ningún concepto de antemano le informase al resto de niñas de las características de Inés porque la iban a etiquetar de entrada y no iba a tener la opción de que la demás vieran que ella ríe, baila y cuenta como el resto».

Esta no cumplió con lo prometido y nada llevar a Inés con sus dos compañeras de habitación dijo: «Chicas, vuestra compañera tiene una discapacidad, así que espero que me echéis una mano para cuidarla». Las otras menores informaron a sus padres que pidieron las niñas estuvieras solas, alegando que ya van a un colegio de integración durante el curso escolar y que «merecen disfrutar del campamento sin tener que estar con estos niños».

Finalmente, se produjo la conversación telefónica entre Carolina y la monitora. Esta última no quiso cambiar de habitación a la pequeña, antes posibles quejas de otras madres. Argumentando que «le estaba poniendo entre la espada y la pared», ofreció que la niña durmiera con una monitora. Tras escuchar esto, además de que Inés «tenía comportamientos extraños» o no iba «a seguir el nivel», finalmente comunicaron a la madre de Inés «que tenía que salir del campamento». 

La niña se echá la culpa a sí misma

Días después, según explica su madre, Inés continua «echa polvo, tiene la moral por los suelos, ella piensa que la culpa es suya que no consigue ser normal».  La familia no entiende tal «desprecio» hacia su hija y la falta de empatía con una persona tan especial como ella. 

La empresa organizadora, Diverbo, se defendía, también en la 'Ser', explicando que una vez detectaron la necesidad de una atención especial para Inés: «Hemos intentado ayudarla en la integración al grupo con un refuerzo en la ayuda que le podíamos ofrecer».  Aseguran que le ofrecieron una monitora exclusiva de manera gratuita y que han hecho un gran esfuerzo para «que Inés se quedara con nosotros». Su versión es que la familia no aceptó las alternativas planteadas y que «ha preferido llevársela».   

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