Mari Carmen, la detenida en Castro Urdiales, vivía «como una reina» con el dinero de Jesús Mari

Imagen de la presunta asesina y de la víctima | Facebook

 

Mari Carmen, la detenida por su presunta autoría en el asesinato de Jesús Mari, en Castro Urdiales (Cantabria), se ha convertido en el blanco de los focos y en el tema de todas las conversaciones de la zona. Más allá de que se comente por la atrocidad que resulta en sí un asesinato, también ha sorprendido muchísimo el modo en el que se habría desecho del cadáver, guardando la cabeza quemada de la víctima y dándosela en una caja a una amiga.

Sus orígenes

Mari Carmen, andaluza de 61 años, estuvo viviendo en Cádiz durante la mayor parte de su vida. Natural de Utrera, fue en la provincia andaluza donde estableció raíces sentimentales con un hombre de familia adinerada, con el que tuvo dos hijos.

El matrimonio iba bien hasta que empezaron a notarse los problemas económicos. Así, Mari Carmen decidió divorciarse y, poco después, el hombre fallecía por causas naturales por lo que la mujer decidía atravesar todo el país para terminar estableciéndose en Castro Urdiales (Cantabria).

Castro Urdiales

En Cantabria conoció a Jesús Mari, un hombre recién jubilado tras una vida laboral en el ámbito de la banca, en el que acabaría sus jornadas como director de sucursal. Mari Carmen vio en Jesús Mari una persona con una estabilidad económica que a ella le atraía y empezaron una relación.

Ya con Jesús Mari, la detenida hizo varios viajes a Galicia, más concretamente a Vigo. Poco después se interponían denuncias contra Mari Carmen por delitos de estafa. La mujer pidió un dinero prestado que nunca llegó a devolver.

Parece ser que no era la primera vez que realizaba una estafa de estas características, pues tiempo atrás, adquirió documentación privada de un familiar de Cádiz y logró robarle 6.000 euros de sus cuentas.

«Ropa, joyas, buenas comida...»

Cabe decir que, por lo que se conoce, Jesús Mari trataba muy bien a Mari Carmen. Según ha publicado el medio ‘El Caso’, muchos vecinos aseguran que eran «una pareja normal». Se sabe que Mari Carmen no tenía ingresos, por lo que vivían de la pensión del hombre.

«Dinero no les faltaba», dicen algunos vecinos. Añaden que «dinero no les faltaba: ropa, joyas, buena comida…vivían muy bien». Incluso también se ha conocido que Jesús Mari le pagaba cosas como operaciones estéticas. La trataba «como una reina», colcuyen los vecinos.

Tras seis años de relación, Jesús Mari se había dado cuenta de que su deseo era terminar la relación. De hecho, ambos se veían con otras personas a pesar de mantener una convivencia.

Vida normal pese a 'irse' Jesús Mari

Fue el febrero de este año el mes en el que el hombre le dijo a la mujer que prefería que abandonase su domicilio, a lo que ella se negó en rotundo. Esas fechas son las que manejan los investigadores para tratar de determinar una cronología de su fallecimiento, pues fue por esas fechas cuando coinciden la mayoría de los vecinos que dejaron de ver a Jesús Mari.

Al poco de dejarlo y de que los familiares del hombre empezaran a echarle de menos, Mari Carmen dijo que Jesús Mari había decidido irse a un viaje por zonas caribeñas y que para ello había sacado 12.000 euros de su cuenta.

A todos les extrañó un poco esta decisión, pero nadie la contradijo. Durante la ausencia de Jesús Mari, desde febrero hasta septiembre —momento en el que se realiza el terrible hallazgo de la cabeza del hombre en una caja—, Mari Carmen siguió viviendo en la casa en la que cohabitaba con el desaparecido. Además, utilizaba su coche y ella seguía realizando una vida totalmente normal, bailando sevillanas y repartiendo comida casera entre los lugareños.

Se abre la caja

Agentes de la Guardia Civil llevando a cabo el reconocimiento de la vivienda | España Diario

 

El plan de Mari Carmen se rompió cuando, al cabo de varios meses, la caja en la que se encontraba la cabeza empiezó a desprender un olor típico de putrefacción. Esto extrañó a la amiga de Mari Carmen, que se había hecho cargo de la caja pensando que contenía juguetes sexuales, como le había dicho la detenida.

Así, tras abrir la caja y llamar a las autoridades, la andaluza fue detenida como principal sospechosa de la desaparición y el asesinato de Jesús Mari. Se llevó a cabo un minucioso análsis de la vivienda, para tratar de encontar pruebas o indicios que ayuden a esclarecer el crimen. La principal hipótesis es que utilizó los 12.000 euros que se habría llevado la víctima para su viaje al extranjero, en pagar los servicios de uno o varios sicarios para terminar con la vida del hombre que pretendía echarla de su casa.