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Romina Celeste confesó a una amiga que su marido casi la mata de una paliza

La joven paraguaya, desaparecida en Lanzarote, intercambió unos mensajes donde explicaba que temía por su vida
Romina Celeste fue víctima de malos tratos a cargo de su marido su Raúl | Cedida

 

A medida que pasan los días se conocen más detalles del infierno de malos tratos que vivió Romina Celeste, la joven paraguaya desaparecida en Lanzarote a finales de 2018 y que presuntamente fue asesinada por su marido. En unos mensajes que intercambió con una amiga, y que ha revelado 'El Programa de Ana Rosa', Romina  le confiesa que su pareja, Raúl Díaz, «casi me mata» de una paliza

Esta brutal agresión se produjo, según el programa de Telecinco, dos días antes de su muerte. La joven fallecida explica a la que fue madrina de su boda que se encuentra sola en la calle y que se encuentra muy mal: «Apenas puedo caminar»

 

Las palizas eran una constante

En sus mensajes, las dos mujeres confirman que las agresiones de Díaz eran habituales. «Ya se convirtió en rutina», explicaba la amiga, hecho que confirmaba Romina: «No es la primera vez que lo hace». Pese a que confiesa tener dolor por todo el cuerpo, Romina se muestra reticente a que la vea un doctor: «Si voy al médico es un problema». 

Raúl Díaz está detenido como principal sospechoso del asesinato de Romina | La Voz de Lanzarote

 

Finalmente, sí acudió al hospital Doctor José Molina Orosa de Lanzarote aunque una llamada de Raúl hizo que abandonará el centro médico y fuera con él a casa de unos amigos. Desoyó los consejos de su amiga que le remarcaba que la situación «se está saliendo de control».

Romina estaba dispuesta a poner fin a la relación

Minutos antes, Romina Celeste se había mostrado dispuesta a acabar su relación con Raúl Díaz. «Yo creo que esta vez tengo que poner fin a esto», escribía manifestando claramente que temía por su vida.   

Tanto ella como su amiga tenían claro que la relación había llegado a un punto crítico. «Estoy molesta, la situación de que te pase algo, no me parece...», explicaba la amiga antes de que Romina le confesará su miedo a morir de una paliza: «La siguiente, no creo que lo cuente».