El asesino de Romina: «Me tiré todo el día quemando el cuerpo a todo trapo»

Las claves que ha podido obtener la policía son gracias a la llamada grabada con su amigo
Imagen de Raúl Díaz, marido y principal sospechoso del asesinato de Romina | La Voz de Lanzarote

 

Raúl Diaz, marido de Romina Celeste, fue detenido el día 13 de enero (Lanzarote). Poco antes del arresto, Raúl habló con un amigo por teléfono. Los agentes y cuerpos de seguridad grabaron la conversación porque no se fiaban de la declaración ofrecida y sospechaban de él.

La declaración que presentó, ocho días después de la desaparición de Romina en Lanzarote, decía que la había encontrado muerta, se había asustado y la había quemado, para después deshacerse del cuerpo tirándola en bolsas a diferentes puntos de la isla.

En la declaración, Raúl responde a la pregunta de por qué tardó tanto en denunciar la desaparición de Romina que ella ya se había marchado en anteriores ocasiones, volviendo a casa incluso tras veinte días. Con lo que tampoco le extrañó tanto el hecho de que se hubiese marchado.

La Policía, los investigadores y el juez no se lo acaban de creer, con lo que el juez da permiso para poder obtener escuchas del teléfono de Raúl. De esas conversaciones, se descubre una muy importante. Raúl ha llamado a un amigo momentos antes de su arresto como principal sospechoso.

La llamada a un amigo

Romina Celeste, la joven asesinada en Lanzarote | Cedida

 

El 13 de enero, 12 días después de la desaparición de Romina, Raúl habla con su amigo. Al ser sospechoso, los investigadores graban la conversación.

Raúl le cuenta a un amigo que aquella noche, Año Nuevo, estaban muy drogados, los dos. Romina le pide dinero a Raúl, entonces discuten y Raúl se marcha. Tras ausentarse un rato, vuelve.

Cuando regresa, Raúl le dice a su amigo que Romina estaba en una posición «como caída» en el baño del piso superior, en lugar de estar en la habitación, donde la vio por última vez. Entonces Raúl entra en pánico, y decide deshacerse del cadáver en lugar de avisar a la policía.

La quema en la barbacoa «a todo trapo», durante los días 1 y 2 de enero. El día 3 de enero, se deshace de ella, habiéndola metido en bolsas de basura, que más tarde repartiría por la zona.

Para deshacerse de los restos, alquiló un coche para poder desplazarse por la isla. Al poco después, Raúl sería detenido por las fuerzas de seguridad del estado por asesinato.

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