El adinerado médico que grabó a más de 100 compañeras en los vestuarios y vendió los vídeos

Tenía hasta en 2.300 grabaciones con imágenes de hasta unas 100 mujeres diferentes
Imagen del dispositivo que utilizaba el médico en los vestuarios para grabar | Policía Nacional

 

Las trabajadoras del Hospital Mateu Orfila de Mahón, en Menorca, tuvieron que vivir una situación desagradable tras conocer que uno de sus compañeros, uno de los médicos del centro, las estaba grabando a escondidas mientras estaban en los vestuarios, donde se cambian de ropa.

Fue una de ellas quién, de casualidad, descubrió lo que estaba sucediendo. Una de las enfermeras entró al vestuario para cambiarse cuando algo llamó su atención. Encima de las taquillas vio una caja con una bolsa negro dentro, pero, sin duda, lo que más la sorprendio fue que tenía un pequeño agujero.

El agujero en la bolsa llamó su atención porque parecía hecho expresamente, así que la mujer comprobó lo que había en la bolsa: un móvil. Y no solo un móvil, se trataba de un teléfono que estaba grabando y colocado estratégicamente para que el orificio de la bolsa coincidiera con la cámara del mismo, según publica 'El Español'.

Es decir, alguien lo había colocado ahí a propósito para grabar lo que sucedía dentro del vestuario de mujeres.

Tenía más de 2.000 grabaciones

Los hechos se denunciaron y finalmente el responsable se descubrió. Era un médico de Perú y de 43 años, doctor residente en el Hospital. Nadie sospechaba nada, pues era uno de los médicos más amables del hospital, sus compañeros no se lo creían, afirma 'El Español'.

Imagen de otro de los lugares en el que el hombre escondía el móvil | Policía Nacional

 

Según descubrieron después los agentes tras investigarlo y registrar su domicilio, poner aquel móvil a grabar en el vestuario no era un acto puntual, lo habría hecho hasta en 2.300 ocasiones, captando imágenes de hasta unas 100 mujeres.

Además, no solo tenía un lugar en el que colocar la cámara, sino que lo hacía en sitios distintos, como, por ejemplo, dentro de una papelera, justo al lado de un inodoro. Hay que mencionar que fuera del hospital también hizo alguna grabación, aunque no tantas como en su puesto de trabajo.

Los investigadores sospechan también que el hombre podría haber vendido las grabaciones, para costear el elevado tren de vida que llevaba, con un buen coche, una gran casa y una situación económica muy buena.

De todas las mujeres afectadas, la gran mayoría han podido ser identificadas, unas 90, y sus vídeos retirados de los lugares en los que se publicaron. Hay otra decena de mujeres, sin embargo, que todavía no está identificada ni, por lo tanto, alertada, de que sus imáganes podrían estar circulando por la red.

 

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