Diego Salvá, el guardia civil asesinado por ETA en su primer día laboral tras un grave accidente

Se cumplen 10 años de su muerte y la de su compañero, Carlos Sáenz de Tejada, las últimas víctimas de la banda terrorista
Diego Salvá se reincorporaba ese 30 junio al trabajo tras 4 meses de baja por un accidente de moto | Cedida

 

La familia de Diego Salvá Lezáun habían llegado a temer lo peor, cuando este agente de la Guardia Civil tuvo un accidente con su moto. Cogió mal una curva e impactó contra con un turismo, recibiendo un duro golpe en la cabeza. Pudo superarlo, tras días en coma y entre «tantos tubos», pero necesitó un tiempo para volver a ser él mismo. 

Pese a la gravedad del accidente, su familia no dudo que volvería a recuperarse y es «había salido de tantas». Su hermana Marina, explicaba en el libro 'Relatos de Plomo, historia del terrorismo en Navarra',  que aunque los primeros días era como «un niño recién nacido», esa fue una de las mejores épocas de la vida para este miembro de la Benemérita que entonces, en 2009, tenía 27 años. 

La familia se unió más justo antes de la tragedia

Fueron unos cuatro meses de lucha y esfuerzo para que Diego empezará a ser él mismo, el 'malote' de los siete hermanos Salvá. Con la ayuda de todos sus seres queridos, pero, especialmente, de su madre Montserrat y su novia Vanessa que se turnaban para estar junto a él. Poco a poco fue recuperando el habla y la mobilidad. 

Esta primera desgracia sirvió para unir más que nunca a la familia. Marina relataba como su hermano agradecía cada ayuda con una gran sonrisa «enseñando todos los dientes». Este proceso sirvió para que por primera vez ellos dos, muy introvertidos, se hicieran grandes confidentes y empezaran una relación muy estrecha. Confiesa que por primera vez se dijeron que se querían. «Bueno, adiós, te quiero» dijo ella sin más al despedirse un día. «Y yo también», le contestó él.  

Homenaje tras los diez años del asesinato de Diego Salvá y Carlos Sáenz, últimas víctimas de ETA | EspañaDiario

 

Las últimas víctimas de ETA 

El 30 de junio de 2009 tenía que ser un día especial para Diego. Por fin se reincorporaba a su trabajo en el cuartel de Palmanova en Calviá, Mallorca. Después de tantas meses volvía a trabajar con la ilusión de «un niño pequeño». Está, pero, se vio truncada por el que sería el último atentado mortal de ETA. La banda terrorista colocó una bomba lapa en su vehículo, acabando con su vida y la de su compañero Carlos Sáenz de Tejada. 

Justo este año se han cumplido 10 años de los dos últimos de los más de 800 asesinatos que cometió esta organización. Su hermana no explicaba porqué le tuvo que tocar a él aunque en el fondo concluía: «Dios nos ha dado la oportunidad de disfrutar de Diego. Era un chico muy distante y podía haber muerto en el accidente de moto. Es como si Dios nos hubiera dicho: 'Me lo voy a llevar, pero disfrutad con lo mejor