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Fallece una osa malherida en Asturias durante su rescate

El plantígrado estaba enfermo tras un posible atropello y murió cuando la llevaban a un centro donde iban a curar sus heridas
El oso cojo fue fotografiado durante la mañana del sábado en la carretera de Teverga | A. Ardura/ Facebook

 

Este fin de semana pasado muchos visitantes de la Senda del Oso, en Teverga (Asturias), se encontraron un oso que cojeaba andando al lado de la carretera que conecta esta localidad con Proaza. El animal se mostraba ante los humanos algo aturdido y tranquilo, pero también asustado.

Fue muy fotografiado y gravado durante la mañana del sábado y las imágenes corrieron por las redes sociales. Provocó bastante expectación y pena, algún excursionista llamó al 112 y alertó su estado pobre de salud. Seguidamente un equipo de forestales de Medio Ambiente activó su búsqueda y rescate.

 

Efectivos de Medio Ambiente y bomberos rescataron el oso perdido

Para entonces, cuando llegaron al terreno, el oso estaba perdido y se le había visto por última vez cerca de uno de los viaductos de la carretera AS-228 que superan el río Teverga, a pocos quilómetros al sur de Caranga de Abajo, en el concejo de Proaza.

A media tarde se le localizó en un lugar de difícil acceso a orillas del río del valle. Descubrieron que el animal era una joven osa de entre 2 y 5 años, muy agotada, aturdida y poca movilidad. Los participantes del rescate explicaron a los medios asturianos que «puede que bajara al agua para aliviar la fiebre».

«Comprobamos que presentaba heridas en una de sus patas traseras y otras lesiones no recientes», y se decidió sedarla con un dardo tranquilizante para llevarla a una clínica veterinaria.

 

Desafortunado intento de salvar el animal

Entre los agentes forestales y los bomberos de Proaza, sacaron la osa del río con una camilla y la trasladaron a Oviedo con un coche especial. De camino a la clínica murió por la gravedad de las heridas.

Según la Consejería de Medio Ambiente, realizarán en los próximos días una necropsia, es estudio forense, para determinar el origen de las heridas. En principio sospechan que pudo sufrir un atropello. «Las heridas, en una primera impresión ocular, no parecían de arma de fuego», apunta uno de los participantes.

El final triste de esta historia supone el conocimiento de estos vecinos plantígrados que se pasean los bosques del valle, a menos de 30 quilómetros de Oviedo, y ha generado el deseo de algunos grupos proteccionistas a revisar el protocolo de intervención para animales heridos.