Roberto, el presidente de LINCECI que ha usado el dinero de la ONG para gastarlo en coches y lujos

Se trataba de una ONG que luchaba contra el cáncer infantil
Imagen de la policía en las instalaciones y oficinas de los dirigentes de LINCECI | Policía Nacional

 

Recibían una llamada a casa o al teléfono móvil desde la cual una voz relataba información y ofertas, como si se tratara de un call center. La finalidad de la llamada era informar de que llamaban de parte de LINCECI (Liga Nacional Contra el Cáncer Infantil) y, por supuesto, pedir colaboración económica para llevar a cabo sus proyectos solidarios. Hoy su presidente, Roberto Pérez Rodríguez, y cuatro directivos más están siendo investigados por estafa, pues el dinero recogido financiaba sus viajes, necesidades y lujos.

En la llamada se explicaban los proyectos solidarios que se estaban llevando a cabo y la necesidad de colaboración de la gente de a pie. Nunca importó si eran empresas, trabajadores o personas solidarias, querían que se aportara. Explicaban que se enviaba dinero a Perú, a «zonas de emergencias».

Prometían tratamientos infantiles

Roberto inició este plan en Zaragoza. En la capital aragonesa tenía diversas empresas dedicadas al merchandising y un call center. Llevando a cabo las tácticas comunes de marketing obtenían grandes ingresos. Los productos más baratos que ofrecían, de manera solidaria, podían costar entre los 4 y 5 euros. Bolígrafos solidarios, lápices, tazas… Todo tipo de productos que se pudieran ofrecer con eslóganes solidarios como el que utilizaban en el lápiz: «Planta tu lápiz, este lápiz da vida. El importe íntegro va destinado a la lucha contra el cáncer infantil».

Tan solo en los años 2017 y 2018 llegaron a recaudar una cantidad muy cercana a los 5 millones de euros. Todo haciendo creer a las personas que donaban por una buena causa, mientras el dinero jamás llegaba al destino prometido, sino que se quedaba en sus bolsillos.

La ambición de la trama no parecía tener límites, pues lograron donaciones desde todos los rincones del país. Recibieron donaciones de empresas y comercios de Sevilla, Pamplona, Toledo, Blanes…

Los agentes buscaban pruebas de delitos relacionados con la asociación | Policía Nacional

 

Prometían la financiación de tratamientos de cáncer para niños tanto en España como en el extranjero. Al entramado de empresas que colaboraban les llamaban «la red de la alegría». Pedían que se uniesen a la red de comercios para regalar tratamientos de quimioterapia y otras soluciones.

Todo parecía ir sobre ruedas. Roberto y su organización lograron establecer contactos con varios centros de salud muy importantes en nuestro país: el Hospital Puerta del Mar de Cádiz, el Hospital Universitario de San Sebastián, el Ramón y Cajal de Madrid o el Txangorritxu de Vitoria.

ASPANOA

Otra organización de Zaragoza, que lucha por los mismos ideales, se dio cuenta de que cosas extrañas envolvían a LINCECI. En la página web de la organización fraudulenta no aparecían las cuentas de la asociación, no se indicaban los presupuestos para los proyectos…

Así, la ASPANOA (Asociación de Padres de Niños con Cáncer de Aragón) decidió denunciar, ahora hace un año, a LINCECI y a su presidente o cabeza visible, Roberto.

En estos momentos, Roberto y otros cuatro directivos han sido detenidos, de los cuales cuatro permanecen en prisión, entre ellos Roberto. La investigación la está llevando el Juzgado de Instrucción número dos de Zaragoza.