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Antonio, el policía apuñalado en una playa de Huelva: «Usó toda su fuerza para matarme»

La Fiscalía ha rebajado la condena y el subinspector lamenta: «Si eso no tiene pena de cárcel, no sé cuál va a ser el siguiente paso»
Momento en el que el agresor se abalanza sobre el agente con una navaja | JUPOL

 

A principios de agosto, el pasado día 7, se produjo una reyerta entre vendedores ambulantes y policías locales en una playa de Punta Umbría, en Huelva. A raíz de este altercado, el subinspector Antonio Garrido fue apuñalado varias veces, por lo que tuvo que ser atendido por los servicios de emergencia y fue trasladado a un centro hospitalario. Rápidamente el vídeo del suceso se hizo viran en las redes sociales y a la víctima se le ponen «los pelos de punta» cuando lo ve.

Rebajan la condena a los agresores

El subinspector Garrido ha hablado con ‘El Español’ y ha expresado cómo se siente actualmente respecto a lo vivido. El hombre fue apuñalado cinco veces, cerca del corazón, junto al pulmón, en el cuello, en la mano y en el codo: «Empleó toda su fuerza para matarme», aunque, por suerte, no le alcanzó ningún órgano. Por ahora se encuentra bien: «Quizá me vengo abajo más adelante, por ahora me mantengo bien», aunque visitará a un psicólogo.

Sin embargo, durante el juicio realizado en el Juzgado de lo Penal 1 de Huelva, la Fiscalía decidió reducir la petición de cárcel para el agresor, de cuatro a dos años, así como la multa diaria de seis euros durante dos meses a tres euros durante un mes; y para el hermano que también participó en la agresión, seis meses de cárcel, así como para otro bañista, acusado de obstaculizar a los policías, una multa de 540 euros. Los tres reconocieron los hechos y mostraron su arrepentimiento, además, depositaron la suma económica como responsabilidad civil. El próximo lunes finalmente se conocerá la sentencia.

Esto es algo que el subinspector Garrido no entiende y con ironía ha expresado: «Como siga así, voy a tener que pagarle yo lo que ha estado en la cárcel». Sin embargo, finalmente se decidió rebajar la condena porque el agresor tiene una discapacidad, un hijo de corta edad y otro en camino. «Me han apuñalado vistiendo uniforme en plena playa, a las dos de la tarde, a cara descubierta y con cientos de personas alrededor. Si eso no tiene pena de cárcel ni es ejemplarizante, no sé cuál va a ser el siguiente paso», expresa la víctima.