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Sin permisos el pozo en el que se busca a Julen, en Totalán

El pozo carecía de permisos ni señalización adecuadas
Ya se ha empezado a excavar un túnel paralelo al pozo donde cayó Julen | Sudelegación Gobierno de Málaga

 

La Junta de Andalucía señala que el pozo por el que el menor de dos años, Julen, habría caído el pasado domingo, 13 de enero, en Totalán (Málaga), no cumplía los requisitos exigidos, con lo que carecía de permisos.

La Junta señala que, ni en el área de Minas ni en el área de Aguas de la Administración existe constancia de ningún sondeo, que acometió la búsqueda de aguas subterráneas.

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Para excavar un pozo de este tipo, se debe hacer una exploración en busca de una bolsa de agua subterránea. Y para llevarlo a cabo se deben cumplimentar una serie de comunicaciones con la Administración. Además, se debe presentar un proyecto técnico, elaborado por un especialista de minas subterráneas o un especialista de minas sobre sondeo.

El Gobierno andaluz no tiene constancia de ninguna solicitud de sondeo en la zona en la que se ha precipitado Julen.

 

Fernando Ferragut, responsable de la Subdirección de Gestión de Dominio Público Hidráulico y Calidad de las Aguas, insiste en no tener constancia de dicho sondeo.

Ni sellado ni señalizado

El sondeo debería haber estado sellado de manera fiable y siguiendo la normativa | España Diario

 

Ferragut afirma que cualquier sondeo debe estar precintado o sellado con «una arqueta» o cualquier sistema que garantice que el sondeo quede absolutamente sellado.

Desde la empresa que opera en Andalucía, ‘Pozos y Proyectos Mineros’ explican que para el correcto sellado de un sondeo de estas características se debe aplicar el Reglamento General de Normas Básicas de Seguridad Minera.

La norma señala que «toda excavación peligrosa abandonada» debe quedar «eficazmente sellada o separada de las propiedades vecinas, de manera que nadie, inadvertidamente, pueda entrar en ellas».

A lo que añade que en «las bocas de salida se establecerán los medios y aparatos adecuados que eviten caídas de personas o materiales».

«La superficie de la Cuenca Mediterránea —que depende de la Junta de Andalucía— es de más de 18.000 kilómetros cuadrados y, por tanto, es casi imposible controlar todos y cada uno de los pozos que se realizan», asegura Fernando Ferragut. «Hay miles de pozos y, probablemente, ilegales también habrá», finaliza.

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