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La versión de los senderistas, primeros testigos de la desgracia del pozo de Totalán, Málaga

Su testimonio es crucial, pues fueron las primeras personas en saber qué había ocurrido
Imagen de los trabajos que se llevaron a cabo para rescatar a Julen. | EFE

 

El juicio y la materia judicial sigue adelante en el proceso abierto que se instruye para determinar las causas de la caída de Julen al pozo de Totalán (Málaga) el pasado 13 de enero.

Todos hemos podido seguir las informaciones y las actuaciones que los cuerpos de seguridad del estado, apoyados por infinidad de empresas privadas y de otros grupos especializados. Todos estaban intentando lograr un mismo objetivo: rescatar a Julen del pozo.

Estuvieron cerca de dos semanas reconvirtiendo el aspecto de la montaña, y de su interior, para que fueran capaces de tener un acceso a Julen. Desgraciadamente, no se pudo llegar a tiempo, y la autopsia realizada al pequeño dictaminó que Julen murió del golpe de la caída al interior del pozo.

Tras la trágica noticia, que impactó a todo un país que seguía aquella operación de rescate sin precedentes de manera multitudinaria, se iniciaron formalmente los trámites de la materia judicial. Ya son varios los citados para declarar en el caso, unos como testigos y otros como acusados de homicidio imprudente.

 

El testimonio de los primeros testigos

David Serrano, tío de Julen y dueño de la finca, por el momento el único investigado | La Sexta

 

Varios de los testigos llamados a declarar son los senderistas, que fueron las primeras personas que estuvieron en las inmediaciones del pozo cuando pasaban por aquella zona. Los senderistas observaron cómo se había creado una escena de pánico alrededor del pozo y al escuchar los gritos, se acercaron a ver qué ocurría.

Según su declaración, estaban tan nerviosos (los padres de Julen y sus tíos) que fueron ellos mismos los que se encargaron de llamar a Emergencias 112. «Llegamos unos tres minutos después del accidente. Vivimos una escena de pánico. Todos nos tumbamos y llamamos al niño desde el agujero. También somos padres y entendimos el sufrimiento», dijeron los senderistas. Además, aseguran que ni vieron ni escucharon al niño.

Seguían explicando su versión de la situación de la siguiente manera: «Llamamos al 112. Le enviamos una ubicación del sitio porque no sabíamos explicarles dónde estábamos. Hasta que llegaron estuvimos una media hora intentando consolar y animar a la familia», dicen en su declaración.

«La familia se asomó al agujero. Y nosotros también. Le aconsejábamos al padre que tuviera cuidado para que no cayera más arena y piedras. Para que no se perjudicara más la situación. Intentábamos poner calma», continúan su relato.

Agregan que: «No podemos aclarar si había una piedra junto al agujero», en relación a las declaraciones entre el dueño de la finca, que defiende que el pocero solo hizo el agujero y no lo tapó y el propio pocero, que defiende que sí tapó el agujero y que si estaba destapado se debía a posteriores manipulaciones del terreno ajenas a su persona.