Sale a la luz una confesión del 'Cuco' en la que afirma lo que después negó en el juicio

Lo grabó Óscar, aunque ellos desconocieran que se tratara de un infiltrado que lo grababa todo.
Imagen de 'El Cuco' durante la entrevista a 'El programa de Ana Rosa' | Telecinco

 

«Me encuentro to’ el percal, a Miguel y al hermano, y a alguien más que no vi yo quién eracreo que era una mujer (...) A mí me amenazó el hermano de este [de Miguel Carcaño] de que o lo ayudaba o que me quitaba del medio (...) Yo vi el bollo y yo cogí, me apoyé en el escritorio así, estaba to’ mareado. Empeze a sudar (...)  Esta gente cogieron a la niña, la llevaron para afuera y yo, cuando salí, nada más que estaba el Miguel limpiando, no estaba ni la niña (... ) Cuando salí me dijo el Miguel de que le ayudase a limpiar, yo me quedé y esto y lo otro, enganché una fregona, fregué dos pasás y le dije: mira Miguel, que me voy de aquí».

Estas son las palabras que hasta ahora no habían sido escuchadas sobre el caso de asesinato sobre Marta del Castillo. Proceden de ‘El Cuco’, durante un testimonio que ofrece cuando es detenido por estar a menos de 50 kilómetros de la casa de la joven, donde viven sus hermanas y sus padres.

La confesión de 2011

Noviembre de 2011, ‘El Cuco’ viajaba en un coche junto a Rosalía García, su madre, Ángel Gómez, su padrastro y Óscar, un amigo de la familia, aunque ellos desconozcan que se trata de un infiltrado que lo graba todo. Cabe destacar que, a pesar del contenido de las grabaciones, nunca se tuvieron en cuenta durante el juicio ya que no las tenían.

Al haber quebrantado la orden de alejamiento, ‘El Cuco’ es llevado a una comisaría, donde dará el siguiente testimonio:

«Vamos a ver, las cosas fueron así de claras ... Yo cojo, quedé con ellos, fui con ellos allí para la casa, ‘que te voy a hacer un porro y cocaína’, yo quedo con esta gente en la placita, a mí me llaman, me voy a el botellón , cuando acabé de allí a las nueve y algo, le pego el toque así, a la niña, y veo que no me responde y cojo de camino yendo pa’ la casa de Samuel porque había quedao, y llamo al Samuel, total, que me da la picá, y vamos que me voy pa’ la casa del Miguel, vamos que está aquí, me encuentro to’ el percal sabe o no,  me encuentro to’ el percal, y me encuentro allí al hermano, al Miguel y a, y a alguien más que nooo, no vi yo quién era, yo noo, yo noo, yo en ese momento noo, creo que era una mujer, pero no me eche mucha cuenta porque ese día tampoco iba yo mu’ mu’ cuerdo.

[El policía le pregunta: ‘¿pero los que estaban allí sin duda eran Miguel y Javier?]. Sí, ese seguro, yo llegué pallá, intentaron llamar al Samuel, lo que pasa es que el Samuel estaba en el quinto carajo con la parienta y el Samuel no quiere ir, a mí me dijeron, a mí cuando yo me vi el percal a mí me amenazó el hermano de este, de que o lo ayudaba o que me quitaba del medio. Y yo me quedo callao por, porque paso de meterme en follones, si yo me tengo que comer seis años, me voy a comer seis años pero a mí y a mi gente que las dejen.

Así de claro. Yo llegué, yo vi el bollo y yo cogí, me apoyé en el escritorio así, estaba to’ mareado. Empecé a sudar, vamos, una paranoia. Esta gente vieron que yo no estaba en el esto, y yo me quedé en el escritorio. Esta gente cogieron a la niña, la llevaron para afuera, me quede ahí en el cuarto así to’ planchado y al rato, no sé cuánto tiempo pasó, pasó un largo rato, pasó un largo rato sabes o no, y yo cuando salí nada más que estaba el Miguel limpiando, limpiando por allí fuera, sabes, ya no estaba ni el hermano ni estaba la otra persona ni ná de ná de ná.

No estaba ni la niña ni ná de ná de ná, cuando salí me dijo el Miguel de que le ayudase a limpiar, yo me quedé y esto y lo otro, enganché una fregona, fregué dos pasás y le dije: ‘mira, Miguel, que me voy de aquí'. Me volví a recordar las amenazas de su hermano, y yo me fui pa’ mi casa to’ rayado, to’ planchado entre que no iba yo en condiciones porque llevaba un torrijazo del 15, yo iba ya hasta los cojones iba ya, me fui pa’ mi casa, enganché que por el camino, me encontré a esta gente que estaban con el botellón, que fue a las doce y algo, enganché, me fui con la gente del botellón y eso, y de allí me fui a mi casa.

Estando en mi casa to’ rayado me cojí, me di una vuelta y to’ eso, que fue cuando me llamaron que estaban en el Nervión Plaza, y me llamaron, me preguntaron no sé quién. Y nada, me fumé tres petardos, me quedé más más colgado de lo que estaba. Y mira, me voy para mi casa, que me voy a intentar echar a dormir, me eché a dormir y hasta el día siguiente, no me acordaba de lo que había pasado, ni ná de ná. Yo en ese momento no me acordé de quién era ni quién estaba ni ná de ná del cebollón que llevaba. Y to’ lo que estaba pasando pa’ mí que era un sueño (...)

Y yo no he dicho ná, primero , primero que a mí ya me suda los cojones del hermano, a mí me suda ya los cojones del hermano porque como ya te dicho ya es que salgo de aquí a chispazos [disparos] porque llevais dándole ya muchas vueltas a esto. Esto ya no da pa’ más, a mí me suda ya los cojones del este, yo lo que no quiero es que se meta a mi familia en nada de esto, incluido él [se refiere al infiltrado] y yo estoy hablando aquí en plata, porque usted me lo ha pintado como yo lo veo, yo se lo he dicho tal como yo lo he visto y tal como yo lo recuerdo, y por eso no digo donde está la niña porque se la engancharon entre los dos esos y al sacarla del cuarto yo no sé qué le hicieron, si la metieron en cuarquier lao, si la metieron en un coche verde y yo que sé en que lao ni cómo se las habiaron.

Yo sé que cuando salí me encontré al Miguel limpiando, estaba muy nervioso, estaba to’ atacado de los nervios, estaba blanco como el papel y yo vi un percal mu’ chungo. Pegué dos fregonazos, sequé la fregona, pegué dos fregonazos, me cogí y limpié la fregona y me fui. (...) Y yo lo que sé que el hermano tiene de esto pa… que sabe coger coche vamos, que no tiene carnet y tiene posibilidad pa‘ coger coches.

Y esto es así de fácil, sabiendo que yo he estado allí chorreando de sudor y tó encontrando mi adn y de tó, y sabiendo de que yo estaba allí, y me han echado a mí to’ los muertos, a mí, sabe o no. Y yo no lo he dicho, ya ves, por lo que pasa que… que yo ya estoy hasta los mismísimos cojones de estar encerrado y quiero estar en mi casa de tó de tó. (...) Yo cogí, llamé al Samuel, que eran las nueve y media, de eso sí me acuerdo porque mi móvil no suena y yo tengo esa manía de mirar el reloj, de mirar siempre la hora porque no me gusta llegar tarde a ningún lao, y entonces me fui a casa de esta gente y me encontré entonces todo el percal, yo llegué un poco más tarde, serían las diez menos cuarto, las diez menos veinte así».

Nuevas acusaciones

El 'Cuco' acudiendo al juzgado junto a su madre | Cedida

 

Este relato es similar al que explicó en la reconstrucción de los hechos en el piso de León XIII, en Sevilla. Aunque, delante del tribunal argumenta que jamás estuvo en esa vivienda la noche de autos, el 24 de enero de 2009.

Los tribunales sospechan, tal y como lo han demostrado en los últimos avances de la investigación, en los cuales se imputa a la madre y al hijo por falso testimonio durante el juicio, que la madre del menor y el padrastro, fallecido en 2017, intentaron encubrir al menor.

En una de las conversaciones grabadas se escucha al difunto padrastro del menor decir que tanto él como su mujer le están dando coartada, y que teme que otros testigos se la echen abajo durante el interrogatorio en el juicio.

«Te desmontan lo de que a la una y media o dos estábamos en casa y el niño estaba acostado. A las 4.30 estaba bebiendo cubatas. Yo he jugado con que como es un sitio donde paramos viernes y sábado, [los camareros] se han podido confundir», decía Ángel.

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