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Antonio, un menor de diez años al que Hacienda exige el pago de una deuda de 60.000 euros, Sevilla

A través del impuesto de sucesiones y herencias de Andalucía
Antonio tiene 10 años y una deuda con Hacienda de 60.000 euros, que irá subiendo por los intereses | España Diario

 

Antonio, un niño de 10 años natural de Lebrija, Sevilla, es el ciudadano español más joven en atesorar una gran deuda con el Ministerio de Hacienda. ¿Cómo puede ser que un niño de 10 años tenga una deuda de 60.000 euros con el estado? Pues a través del impuesto de sucesiones y herencias.

En abril de 2010 fallece el padre de Antonio y pareja de Mar, la madre del menor. El pequeño tenía 2 años cuando su padre falleció de manera fortuita, poco después recibían en la vivienda en la que habitaban los tres juntos una carta de Hacienda, en la que se le reclamaban al menor 31.000 euros del impuesto de sucesiones y a su madre otros 20.000 euros.

Tras tanto tiempo sin poder hacer frente a dicha deuda, el pago total que exige el ministerio fiscal asciende ahora a 60.000 euros. Con lo que Antonio, el menor de 10 años, tiene el futuro embargado a tan temprana edad.

Antonio no puede tener nada a su nombre, pues automáticamente Hacienda lo embargaría. Esto es así desde principios de década, cuando fallece el padre del menor.

A día de hoy, Antonio no es del todo consciente de la situación que se respira en casa, entiende que ‘pasa algo’ pero no sabe exactamente de qué se trata, normal en un niño de 10 años.

Su tío Antonio, quien ejerce prácticamente de padre, dice que «en casa es normal que surjan conversaciones acerca de este tema. Él ya va teniendo un poco de edad, a veces escucha y pregunta de qué hablamos», explica su tío. A veces cree que «el motivo del problema es el, pobre», añadía.

Endeudado con 10 años

Cualquier bien que ponga a su nombre Antonio cuando sea mayor de edad, será embargado por Hacienda | España Diario

 

Tras la muerte del cabeza de familia, Mar y el pequeño Antonio se ven obligados a abandonar la casa en la que vivían, pues estaba a nombre del padre y de su anterior mujer.

Tras haberse separado, no hicieron la resolución de bienes, con lo que el padre del menor era dueño de un 50% de la casa, y su ex mujer del otro 50%.  Las dos familias no han llegado a un acuerdo para repartir los bienes o el dinero tras 10 años.

Entre la pensión de viudedad que cobra y la de orfandad que recibe el pequeño Antonio, no cubrían con los gastos. Entonces Mar decidió irse a vivir con los abuelos del menor, en Lebrija, donde todavía habitan. Allí intentan llevar una vida ‘normal’, aunque la sombra de Hacienda les persiga.

La Junta de Andalucía tasó en 295.000 el patrimonio que iba a recibir el pequeño en herencia, lo que acabó repercutiendo en que el impuesto de sucesiones ascendiese a 31.000 euros al pequeño y otros 20.000 a la madre.

La cantidad de 295.000 euros está basada en inmuebles que la familia desconoce, pues no ha disfrutado de ellos y tampoco están a nombre del pequeño.

Mar pidió un préstamo para poder finiquitar su deuda con Hacienda, y lo paga a través de su pensión de viudedad.

Tras quitarle el coche de segunda mano que tenían y embargar las cuentas de la madre, también bloquearon sus ayudas. Cabe aclarar que ninguna de las propiedades que habían heredado era de la madre, pues ella simplemente era la usufructuaria.

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