La línea cronológica del crimen de Laura Luelmo. ¿Estuvo la policía a escasos metros de la fallecida?

El 'caso Laura Luelmo', uno de los más mediáticos y terribles de nuestro país. Te descubrimos cómo y cuándo pasó todo
La cronología que marcan las pruebas obtenidas hasta ahora | España Diario

 

El asesinato de Laura Luelmo ha sido uno de los casos de violencia de género con mayor repercusión de los últimos tiempos en nuestras fronteras. Mucho se ha dicho o especulado al respecto, pero poco a poco se van descubriendo más detalles de lo que realmente le sucedió a Laura en manos de Bernardo, asesino confeso.

Hasta ahora hemos sabido que el asesino de Laura tiene antecedentes penales por crímenes anteriores, además, sobre mujeres. Bernardo ha sido adicto a la heroína y cocaína, es padre de dos hijos, uno varón y una mujer. El hijo varón tiene aproximadamente 30 años, su hija tiene más o menos la edad que tenía Laura Luelmo, su víctima.

Pasadas las cuatro de la tarde del miércoles 12 de diciembre, Laura Luelmo desaparece para no volver a ser vista nunca más en vida. Según la autopsia practicada, no muere hasta dos o tres días posteriores a su secuestro, es decir, Laura habría muerto entre el viernes 14 o sábado 15 de diciembre.

 


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En esas fechas, Laura ya estaba siendo buscada por mucha gente del pueblo y otras personas que vendrían desde lejos y se sumarían a la búsqueda de la joven profesora. Las pruebas que indican la autopsia significarían que mientras Laura estaba siendo buscada, ella estaba viva.

Hay dos opciones: o bien estaba retenida en casa de Bernardo Montoya, a escasos metros de la vivienda en la que residía, o bien estaba ya en el campo donde se encontró malherida. El cadáver de Laura se encontró el lunes 17 de diciembre y fue Bernardo el que la llevó allí en su coche Alfa Romeo negro, según las pruebas encontradas en su coche, esto es, restos de sangre de Laura.

Mostramos una línea cronológica en la que se suceden cómo pasó el crimen.

Dos noches en el hotel

Lunes 3-12.

Laura viaja sola desde Zamora hasta Nerva, pueblo donde iba a trabajar. Al día siguiente, el martes, entraba como sustituta de una profesora que se iba a operar de la rodilla. Termina hospedándose dos noches, por valor de 55 cada una, en un hotel de Nerva, Huelva.

Recibida en el instituto

Martes, 4-12.

Se incorpora al centro de trabajo. Es recibida por el subdirector, José Santana, persona que ya había entablado contacto previo con ella por teléfono el anterior viernes, 30 de noviembre, a raíz de que ella solicitara información de su destino.

Inmediatamente Laura congenia con todo el mundo, profesores, alumnos, vecinos… Es introducida de manera rápida en las cenas de navidades que iban a celebrarse, grupos de whats app, actividades extraescolares…

Ya tiene casa 

Miércoles, 5-12.

Tras haber terminado la jornada laboral de aquel día, Laura decide que se va a ir a Zamora a pasar el puente de la Inmaculada, según comenta cuando se despide del hotel. Durante los primeros días, ha entablado amistad con una compañera y le va a alquilar la casa que tiene en propiedad en un pueblo cerca de colegio para que se pueda instalar nada más llegar del puente.

La casa en la que residía Laura era de una profesora, la cual había adquirido, y ahora se la alquilaba a Laura. Esta casa se la había comprado a Manuel Montoya, padre del asesino. La casa no estaba en malas condiciones, era de 2009. La casa no había sido habitada en los últimos años. El precio de alquiler rondaría los 150 euros, pues había una casa más nueva en el pueblo por 300 euros.

Bernardo, el vecino de enfrente

Bernardo Montoya, asesino confeso de Laura Luelmo | Telecinco

 

Lunes. 10-12.

Tras el puente, Laura empieza su segunda semana de trabajo, en Nerva. Finalmente decide instalarse en la casa que le ha ofrecido una compañera y se muda a El Campillo.

En el pueblo viven pocos vecinos, aunque delante justo de su casa sí que vive un vecino, Bernardo Montoya. Reside en esa casa desde el día 22 de octubre, fecha en la que sale de la cárcel tras haber cumplido condena. A pesar de ello, en el Campillo, Bernardo es un desconocido más, del que no se saben sus antecedentes.

Bernardo es de Cortegana, un pueblo a unos 47 km al norte. En el viven sus padres y algunos familiares. De hecho, en Cortegana fue donde cometió su primer delito, un asesinato producido en 1995.

A pesar de haber estado en El Campillo en el pasado, en 2008 durante un permiso penitenciario asaltó con un cuchillo a una joven en un parque, los vecinos no recuerdan quien es. Es lógico, su estética ha cambiado bastante desde hace 10 años.

«Voy a correr un rato»

Miércoles, 12-12

Durante los anteriores días, el trabajo ha transcurrido con total normalidad. Laura regresa desde el colegio hasta su casa en coche y sobre las 16 horas le dice a su novio, en conversación telefónica, que pretende ir a correr por la zona.

Durante esa semana Laura le había explicado a su novio que se sentía vigilada y observada por su vecino de enfrente, Bernardo. La última señal que captan los repetidores de la zona del teléfono de Laura es sobre las 20 horas de la tarde en una zona cercana al pantano de Campofrío, a unos 9 km al norte de El Campillo. A partir de ese momento ya nadie puede contactar con ella.

Denuncia por desaparición

Buscan a Laura Luelmo, una joven desaparecida en Huelva | SOS Desaparecidos

 

Jueves. 13-12

Laura no acude al trabajo, su móvil no da señal de estar encendido, tampoco responde por whats app a los profesores, pero en el centro de estudios no se plantean que le haya ocurrido algo tan grave como lo que le ocurrió, por el momento no se ha denunciado su desaparición.

Sobre las 23 horas de el jueves, más o menos 31 horas más tarde de su última comunicación con su novio, última persona con la que habla por teléfono, presentan sus padres un denuncia de desaparición ante la Policía Nacional de Zamora.

Montoya, ha podido disponer de tiempo suficiente, toda la tarde-noche del miércoles además de todo el jueves para esconder a Laura e intentar ocultar las pruebas que le incriminen.

Por lo que se entiende del examen forense, Laura estaba viva, aunque seguramente malherida. Los cuerpos de seguridad están atentos a la orden de búsqueda para poder iniciar los protocolos adecuados. Además, la familia no tenía acceso a nadie de El Campillo, lo que dificulta el hecho de poder inspeccionar la zona por su cuenta.

Los vecinos del pueblo no han podido aún echar de menos a una vecina que acaba de llegar dos o tres noches atrás como mucho (el domingo 9 o el lunes 10) y a la que casi nadie ha visto.

Esta calle está muy poco habitada y se encuentra en el límite norte del casco urbano, junto al campo. La denuncia de la familia se inscribe automáticamente en un fichero electrónico de personas desaparecidas y a partir de las 23 horas de este jueves, 13 de diciembre, es cuando comienza oficialmente la búsqueda de Laura.

Desde la Policía Nacional de Zamora, a través de esta base de datos, explica el portavoz policial, la alerta le salta «automáticamente» a los cuerpos de seguridad de Huelva y en particular a la Guardia Civil, a la que compete esta zona de la provincia.

El Campillo carece de puesto de la Guardia Civil:

El Campillo carece de cuartel de la Guardia Civil, por lo que les corresponde el caso a los cuarteles de Minas de Riotinto y Zalamea la Real. Ambos cuarteles se encuentran alrededor de 10 minutos en coche.

La instrucción por esta desaparición corresponde al juzgado 1 de Valverde, del que es titular Elvira Mora Pulido. La Guardia Civil desempeña las competencias de Policía Judicial. Se entienden tres cuestiones de máxima importancia:

  1. ¿Qué hora era cuando llegan los primeros agentes a la casa de Laura Luelmo? ¿Es durante la noche del jueves o ya se trata de la mañana del viernes?
  2. ¿Cuándo se averigua quién es Bernardo Montoya, vecino próximo de Laura y de quien ella había dado aviso a su entorno?
  3. ¿Cuándo se inicia la búsqueda de Bernardo por parte de las autoridades?

El día clave

Viernes, 14-12.

El amanecer del segundo día tras la desaparición de Laura llega. Según la autopsia, Laura en estos momentos se encuentra viva, en mal estado, pero viva.

La Guardia Civil ha precintado su casa, en la cual buscan indicios para poder seguir alguna pista que indique su paradero. Faltan algunos objetos que responden a lo que sabía la policía, prendas deportivas, llaves, monedero y el móvil.

En la casa que hay enfrente tampoco ha entrado o salido nadie. Se trata de la casa de Bernardo, el cual no se encuentra allí. El vehículo de Laura sigue fuera, lo que hace aumentar la sospecha de que su huida ha sido involuntaria.

Este mismo día, los investigadores llaman al centro en el que trabajaba Laura y formulan algunas cuestiones, se dan cuenta de que el colegio no estaba enterado de que existía una orden de desaparición sobre una empleada suya.

En ese instante, el claustro se organiza para ayudar en la búsqueda de Laura. Además, se oficializa su búsqueda a partir de las redes sociales y la respuesta es muy buena, lo comparten más de 700.000 personas.

El Campillo se moviliza 

Durante la mañana del viernes, ante la presencia de los guardias civiles y las gestiones que éstos hacen en el Ayuntamiento y el instituto de Nerva, los vecinos de El Campillo se enteran de la denuncia por desaparición de su recién llegada vecina y empiezan a atar cabos sobre quién es el desconocido vecino de enfrente, “el gitano”, y descubren, a través de contactos en su Cortegana de origen, sus antecedentes.

Al final de la mañana del viernes ya circula por WhatsApp en los teléfonos de los vecinos la foto de Bernardo Montoya Navarro sacada de su perfil de Facebook. La Guardia Civil, en cambio, prefiere no difundir su imagen como sospechoso declarado.

Durante la mañana del viernes, paralelamente, los vecinos de El Campillo se enteran de la desaparición de su nueva vecina y se ponen a ayudar en lo que puede. Además, también dan con la identidad del vecino que vive enfrente y empiezan a difundir su imagen por las redes sociales e internet. La policía es más cauta y prefiere no difundir nada sobre el que aun no era el principal sospechoso.

Aproximadamente sobre las 16 horas, llega Bernardo en su coche a la cárcel de Badajoz para tener un vis a vis con su pareja, que es presa. Ya en la tarde-noche, sobre las 21.00 horas, alguien ve cómo Bernardp se monta en su coche y se va. El testigo lo comunica a la Guardia Civil y estos mantienen la vigilancia al sospechoso tras un seguimiento vía GPS.

¿Se está llevando a Laura? ¿Está en el maletero del coche? Todas las preguntas que se suceden serán subsanadas tras la investigación.

Investigadores que colaboraron y participaron en la recuperación del cadáver de Diana Quer se suman al operativo de búsqueda, también han participado en la de Gabriel Cruz. La familia de Laura y su entorno más próximo han llegado a El Campillo este mismo viernes.

¿Laura viva, el sospechoso suelto?

Vecinos de El Campillo rompen el cordón policial durante la reconstrucción del crimen de Laura | Europa Press

 

Sábado, 15-12.

Más de 200 personas se concentran en la pequeña localidad de Huelva para realizar una búsqueda masiva en la zona en la que se tuvo la última referencia de ella, la zona del pantano de Campofrío.

Desde Zamora también han llegado buscadores altruístas y personas que quieren ayudar. A pesar de todo, la búsqueda no da resultado. La rumorología se extiende como la pólvora y cada vez son más los que se pronuncian frente a la posibilidad de la causa Bernardo Montoya. Desde la policía aun son cautos, no están 100% seguros de que haya sido Montoya.

Según la autopsia, Laura podría haber estado viva ese mismo sábado.

Luciano, el otro gemelo 

Domingo, 16-12.

La búsqueda incansable continua. El dispositivo se ha visto incrementado de 200 a 300 personas. Han llegado buzos y todo tipo de profesionales para poder rastrear todo el terreno, ya sea aire, tierra o agua. Laura no aparece.

Se crea una confusión al saber que Bernardo tiene un hermano gemelo, el cual también fue condenado por delitos de violencia de género y asesinato de una mujer. Pero el no ha podido ser, pues se encontraba dentro de prisión el día en el que se sospecha que se hizo efectivo el secuestro de Laura.

Laura ya ha fallecido, según las pruebas biológicas. Si alguien miraba en la casa de Bernardo podría haber visto sábanas y la cama por hacer.

Se encuentra el cadáver

La Guardia Civil encuentra el cadáver de Laura Luelmo. | EFE

 

Lunes, 17-12.

Sobre las 12.05 del mediodía, un voluntario que participaba en las tareas de búsqueda avisa a una patrulla de que ha encontrado lo que podrían ser prendas de vestir de Laura. Se encuentra en un camino forestal de tierra sin salida en la N-435.

Se llama paraje de La Mimbrera, aproximadamente a unos 6.5 km de la casa de Laura y de Bernardo, pero en sentido contrario de donde daba señal su móvil, al sur.

La UCO trabaja en el crimen de Laura Luelmo | EP

 

A pocos metros de las ropas encontradas, se observa el cadáver de una mujer semidesnuda, boca abajo, oculta entre los matorrales y con signos de violencia. Sobre las 17.20 horas de la tarde llega el servicio de criminalística para obtener pruebas de la zona y determinar si es Laura. Sobre las 18.40 la jueza asiste al levantamiento del cadáver que oficialmente pertenece a la profesora zamorana.

 

El sospechoso, detenido 

Martes, 18-12.

Sobre el mediodía de dicho día se sabe que ha sido detenido el sospechoso del crimen de Laura. Corresponde a la persona a la que apuntaba el pueblo en sus primeras sospechas.

Bernardo, que se habría refugiado con los suyos durante esos días, en Cortegana, es parado por un control de la Guardia Civil. Su reacción no deja lugar a demasiadas dudas, pued sale del coche y empieza a correr campo a través. Los agentes le dan caza y se lo llevan detenido a la localidad de Valverde, desde allí será redirigido a la Comandancia de Huelva.

Los investigadores entran en casa del sospechoso para llevar a cabo el registro. Se lleva a cabo cuatro días y medio después de decretar la desaparición de Laura.

La autopsia determina que Laura ha fallecido tras recibir un golpe en la frente y que ha sido violada.

 

Las mentiras del asesino 

Miércoles 19-12 y jueves 20-12.

Bernardo confiesa que ha llevado a cabo el asesinato de Laura Luelmo. En su confesión da una versión que la autopsia desacreditará.

Según su declaración, asaltó a Laura en la calle, en la salida de un supermercado, dirección que antes ella le habría preguntado. También añade que le dio un golpe en la cabeza con la puerta de su maletero y que la metió en el coche. La metió, según el, en el maletero del vehículo, maniatada y envuelta con una manta. La llevó a un bosque de eucaliptos e intentó violarla pero no pudo. Después la abandonó donde la encontraron pero se encontraba viva.

En cambio, se encontraron restos de sangre de Laura en casa de Bernardo, con lo que se entiende que miente. Lo que posiblemente pasara es que la raptara al salir ella por la puerta de su casa, la forzara para entrar en la suya y que la violó antes de darle una brutal paliza. Posteriormente se libraría de ella llevándola donde fue encontrada.

Con información de Montoya se encuentran las llaves, el monedero y los enseres de higiene de Laura. En otro lugar se encuentra la manta con restos de ella. De momento, el móvil no ha aparecido.

«Pide disculpas a la familia»

Sábado, 22-12.

Bernardo Montoya, asesino confeso, sale de los juzgados de madrugada. Pasadas las cuatro de la mañana, ingresa en la cárcel provincial de Huelva. Al abandonar las dependencias judiciales, ante las cámaras allí apostadas, da la cara: «Pido disculpas a la familia (de Laura). Lo siento».