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Condenada por maltrato animal al dejar morir a su perro de hambre en Almería

La mujer lo tenía en condiciones «deplorables» y no le daba de comer, de hecho, el animal se alimentaba de otro perro ya fallecido que estaba allí
Imagen de los juzgados de Almería | EFE

 

Una mujer ha sido condenada por el Juzgado de lo Penal número 1 de Almería por un delito de maltrato animal después de descubrirse que había mantenido a un perro, un Yorkshire Terrier, en condiciones lamentables de salubridad y alimentación. De hecho, el animal, que no recibía comida por parte de la mujer, se habría estado alimentando de otro perro ya fallecido que se encontraba en el mismo piso, la casa de la mujer en Roquetas de Mar, Almería.

Tras conocerse las condiciones en las que se encontraba el perro, este fue recogido por una empresa de recogida de animales que iba a hacerse cargo de él, sin embargo, como consecuencia de las terribles condiciones en las que se había mantenido al animal, este padecía deshidratación severa, caquexia, mal estado general, disentía y ataxia, y acabó falleciendo a las 48 horas.

Condenada a prisión por maltrato animal

Los hechos sucedieron hace unos años, según la sentencia, en un tiempo indeterminado antes del 8 de marzo de 2013, pero es ahora cuando se ha confirmado la condena para la mujer. Se impone a la acusada una pena de cárcel de tres meses, también queda inhabilitada durante un año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio relacionado con los animales y su tenencia.

Cabe destacar, sin embargo, que la pena privativa de libertad queda suspendida para ella por un periodo de dos años con la condición de que no delinca durante ese periodo. La condena que se le ha impuesto a la mujer se trata de la mínima que recoge el Código Penal.

Según el artículo 337 del mismo, se pueden castigar con penas de entre tres meses y un año a aquellas personas que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal y le cause lesiones, entre otros aspectos.

En este caso lo que se ha considerado es que la mujer mantenía al animal sin prestarle las condiciones mínimas de alimentación y salubridad que necesitaba. Hay que mencionar también que en la misma vivienda se encontró el cuerpo sin vida de un segundo perro, del que el primero se alimentaba al no tener nada más que comer.