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Ana Julia Quezada, declarada culpable de asesinato con alevosía pero sin ensañamiento

El jurado popular del juicio por el asesinato del pequeño Gabriel ha hecho público hoy su veredicto, aunque la sentencia tardará todavía unos días
Ana Julia Quezada en el primer día de juicio por la muerte de Gabriel | EFE

 

Ana Julia Quezada ha sido declarada culpable de asesinato con alevosía pero sin ensañamiento. Así lo han hecho público los 9 miembros del jurado, 7 mujeres y 2 hombres, que han leído la sentencia, realizada por unanimidad, esta tarde en la Audiencia de Almería. Ahora tendrán que ser los magistrados quienes establezcan la condena, una vez las partes vuelvan a formular sus peticiones de pena, de acuerdo al veredicto del jurado.

Basándose en el relato de la fiscalía, consideran demostrado que se aprovechó de la relación de confianza con el niño para convencerlo para que la acompañara en coche a la finca a unos 5 kilómetros de la casa de la abuela. Una vez allí, consciente de su superioridad, lo cogió y lo lanzó. Después le tapó la boca hasta su muerte, falleciendo el pequeño por asfixia. Descartan, pero, que existan pruebas que le diera «golpes, dejándolo aturdido» entre 45 y 90 minutos, como defendían los abogados de los padres.

El jurado también la ha declarado culpable de las lesiones psíquicas a Patricia Ramírez y Ángel Cruz, dando por probado que quiso y era consciente que estaba aumentando el sufrimiento de los padres de Gabriel tras su desaparición. 

Se les pidió valorar las pruebas «dejando fuera sentimientos»

La magistrada-presidenta del tribunal Alejandra Dodero había instado este miércoles a las siete mujeres y dos hombres que componen el jurado popular a «valorar las pruebas, dejando fuera todo tipo de sentimiento» a la hora de decidir si Ana Julia Quezada asesinó con alevosía o también con ensañamiento al niño de ocho años Gabriel Cruz o si, por el contrario, cometió un homicidio doloso sobre un menor de 16 años, lo que conllevaría una pena máxima de 15 años de cárcel.

 

Ana Julia Quezada a su llegada a la Audiencia Provincial de Almería | España Diario

 

Debían decidir sobre cinco hechos registrados entre el 27 de febrero y el 11 de marzo de 2018. Por un lado, determinar y motivar cómo se produjo la muerte de Gabriel en la finca de Rodalquilar (Níjar, Almería) y si Ana Julia Quezada tenía o no «intención» de quitarle la vida, así como si lo hizo aumentando de manera deliberada e inhumana su sufrimiento. En este punto, debían valorar también si concurren atenuantes en el comportamiento de la procesada como la confesión o el arrebato.

Por otro lado, debían reseñar en el veredicto si consideran probadas y el porqué las presuntas lesiones psíquicas inflingidas a la madre, Patricia Ramírez, al padre, Ángel Cruz, y los daños morales que imputa la acusación particular contra cada uno de los progenitores, y que se habrían producido a lo largo de los once días en los que se activó el que devino en el dispositivo de búsqueda de un desaparecido de mayor envergadura desplegado en España.

Conclusión de las partes

En el trámite de conclusiones celebrado el martes, la fiscal solicitó prisión permanente revisable por un delito de asesinato con alevosía pero descartó que Quezada actuase con ensañamiento ya que la prueba pericial de los forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) no ha probado que aumentase de «forma inhumana el sufrimiento del menor».

Con marcadas discrepancias con respecto al relato de hechos que hace la Fiscalía, la acusación particular, que también pide prisión permanente revisable, sostuvo que Quezada es una «auténtica asesina» que «mató haciendo sufrir al niño» e incidió en el informe de médicos especialistas que apuntan, según afirmó, a que las lesiones encontradas en el cuerpo irían más allá de las propias derivadas de la muerte por sofocación y estarían ligadas a una agresión previa.

Por su parte, la defensa modificó su escrito por el que inicialmente solicitaba una pena de tres años de prisión por un delito de homicidio por imprudencia grave, de forma que, subsidiariamente, ha pedido que se tenga en cuenta una posible condena más gravosa, de 15 años, por un delito de homicidio recogido en el artículo 138.1 y 138.2 del Código Penal.

Considera el abogado Esteban Hernández que fue un dolo eventual ya que debía haberse dado cuenta de que podía causar la muerte del menor y que concurren dos atenuantes que rebajarían la pena; confesión y arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejante. Posteriormente, habría actuado bajo influencia de los ansiolíticos que estaba tomando según sostiene respecto a los delitos de lesiones psíquicas y contra la integridad moral.