Aleixandra, una joven granadina con anorexia, tiene que viajar 250 km para recibir tratamiento

Su madre denuncia que en Andalucía faltan recursos públicos y que por eso va al Hospital General de Ciudad Real
Aleixandra sigue luchando contra la Anorexia que la ha dejado en tan solo 31 kilos | Twitter (@PatriciayAleix)

 

Todas las familias en las que alguno de sus miembros sufre anorexia saben perfectamente que este trastorno alimenticio no es solo un gran problema para los afectados sino que cambia por completo la vida de quiénes los rodean. Unas 400.000 personas están diagnosticadas en España, la mayoría jóvenes entre 12 y 24.

Un ejemplo es Aleixandra, una joven granadina de 21 años, que lleva luchando contra una anorexia nerviosa des de los 13 años.  Por la falta de recursos en la sanidad andaluza se ve obligada a viajar 250 kilómetros para recibir tratamiento. 

Su familia está harta de no poder estar cerca de ella y de tener que desplazarse cada vez el Hospital General de Ciudad Real. Tanto es así que han abierto una petición de firmas en 'Change.org' para denunciar la falta «unidades especializadas en trastornos de la conducta alimentaria» en su comunidad». 

Años de lucha para recibir la atención necesaria

Patricia, que así se llama la madre, explicaba que han sido años de «consultas ambulatorias, esporádicas, en salud mental, primero en unidades infanto-juveniles y, posteriormente, en unidades de salud mental de adultos». Solo «por su insistencia» o cuando «estaba muy grave» conseguía que ingresaran a su hija en un hospital de su ciudad.  

Ante la falta de recursos públicos, muchas familias como la suya acaban endeudándose y asumiendo los 2.000 euros al mes de media que cuesta un tratamiento en especialistas privados de día. Aun así, esto a veces no es suficiente para casos graves como el de Aleixandra que actualmente pesa 31 kilos. Estos hospitales no atienden las noches, los fines de semana y festivos, devolviendo la presión a las familias. 

Ya que «la sanidad pública no garantizaba ningún tratamiento real a mi hija», Patricia tomó la decisión de llevar a su hija a una de las dos unidades especializadas que hay en Castilla-La Mancha. Allí sigue su tratamiento a la espera que se escuchen las denuncias de su madre y se abra alguna en una de las ocho provincias andaluzas. 

 

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