Un joven denuncia una agresión homófoba en una discoteca de Sevilla

Los hechos ocurrieron el pasado 24 de noviembre cuando la víctima se encontraba en el aseo de la discoteca sobre las 5,45 horas
El agresor huyó del lugar tras la agresión | Policía Nacional

Un hombre de 35 años ha interpuesto una denuncia ante la Policía Nacional tras supuestamente sufrir una agresión homófoba en una discoteca en Sevilla capital, donde otro hombre le agredió fracturándole la nariz presuntamente por su condición sexual.

Según reza en la denuncia, a la que ha tenido acceso Europa Press, los hechos ocurrieron el pasado 24 de noviembre cuando la víctima se encontraba en el aseo de la discoteca sobre las 5,45 horas, momento en el que fue interceptado por un varón, de origen magrebí, el cual le preguntó si se le había insinuado, insultándole posteriormente con el término «maricón».

El denunciante ha asegurado que cuando intentó apartarlo para poder salir del aseo, este «le propinó un fuerte puñetazo en la nariz dejándolo totalmente aturdido». Tras ello, ambos fueron sacados del local, el agresor huyó apresuradamente y la víctima se trasladó al Hospital Macarena donde fue diagnosticado de una fractura de la espina nasal.

Condenan los hechos

Por su parte, la Asociación de Transexuales de Andalucía-Sylvia Rivera ha condenado esta nueva agresión homófoba y ha pedido que se identifique al autor de los hechos y que se le aplique el agravante por homofobia «para garantizar los derechos, la igualdad de trato y no discriminación de las personas Lgtbi y sus familiares en Andalucía».

Al respecto, la presidenta de ATA-Sylvia Rivera, Mar Cambrollé, ha remarcado que «este repunte de agresiones con connotaciones de odio viene alimentado por los discursos y declaraciones que impunemente nos hacen diana a los grupos más vulnerables, inmigrantes, mujeres, gays, transexuales y lesbianas, que diariamente tienen difusión a través de los medios y desde las instituciones».

Por ello, ha considerado «una responsabilidad política velar por el estado de derecho y para que todas las personas nos sintamos protegidas», para lo que debe haber, a su juicio, «un consenso unánime, como lo hubo para la aprobación de leyes garantistas, en la condena de estos execrables hechos».