Relación muy preocupante entre los contagios de virus y una de las acciones más destructivas del hombre

Un nuevo estudio de Greenpeace alerta que esta práctica no solo perjudica al medioambiente, sino que también a la salud de los seres humanos
Dos personas caminando por la calle con mascarillas.
La tala de árboles ayuda a propagar virus en todo el mundo, según Greenpeace | EFE

 

La tala y la deforestación de bosques aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades entre los seres humanos al entrar más fácilmente en contacto con poblaciones de fauna silvestre portadores de virus, según la organización ecologista Greenpeace.

Con motivo de la celebración mañana del Día Internacional de los Bosques, Greenpeace ha hecho público este viernes, 20 de marzo, un comunicado en el que advierte de que la pérdida de bosques, en particular los tropicales de la Amazonia y la Cuenca del Congo, aumenta el riesgo de contagio por virus, bacterias y otros microorganismos a los que generalmente los seres humanos no habían estado expuestos.

Aseguran que el deterioro ambiental «está agravando la permanencia entre la población de estas enfermedades zoonóticas», y que se espera que la deforestación aumente los brotes de este tipo de dolencias, que causarían «crisis cada vez más frecuentes y más severas, a las que pondremos el adjetivo de sanitarias, climáticas o migratorias"»

 

Enfermedades con origen animal

Según datos de la organización ecologista, se estima que el 58% de las enfermedades infecciosas y el 73% de los patógenos emergentes o reemergentes proceden de los animales. Añaden que más de dos tercios de las enfermedades causadas por animales se originan en la fauna silvestre y en los últimos 50 años ha habido un gran aumento de las patologías emergentes atribuidas a la invasión humana del hábitat, en particular de las regiones tropicales.

Greenpeace se remite a un estudio que afirmaba que alrededor del 30% de los brotes de enfermedades nuevas y emergentes como el virus Nipah, Zika y el Ébola están relacionados con estos cambios de uso de la tierra.

A todo ello añaden que la tala, la caza, la alimentación y el tráfico internacional de fauna silvestre «plantean un riesgo considerable de transmisión de patógenos entre especies» y que la probabilidad de entrar en contacto con enfermedades causadas por animales es mayor en zonas de tala selectiva que en áreas quemadas o de desmonte.

 

Impacto humano en la naturaleza

Los ecologistas señalan que, según datos de la FAO, entre 1990 a 2015 se registró una pérdida neta de unos 129 millones de hectáreas de bosque y que la organización Global Forest Watch indica que desde 2001 a 2018 se han perdido 361 millones de hectáreas de cubierta arbórea a nivel mundial, que han aumentado la emisión a la atmósfera de CO2.

Entre los factores que propician la deforestación, Greenpeace citan la transformación de bosques en cultivos, como soja o aceite de palma; de pastos para ganado o las plantaciones para pasta de papel o caucho.

Aseguran que el sector cárnico español demanda gran cantidad de piensos para los que es necesario importar «ingentes cantidades de soja» que en buena parte procede de Brasil o Argentina, países «afectados por intensos procesos de deforestación, precedidos por la quema de la selva», y denuncian «la complicidad del sector de la madera en España con los graves problemas de la tala ilegal y el contrabando mundial de maderas preciosas».

Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España, ha incidido en la importancia de desarrollar políticas preventivas para prevenir enfermedades y pandemias y de asegurar «un medioambiente saludable, con recursos naturales bien gestionados" como "salvaguarda para hacer comunidades más resilientes a estas crisis».

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