Un preso, condenado a la pena máxima por violación, reclama la eutanasia en Suiza

El caso de Peter Vogt será analizado por dos expertos independientes

Peter Vogt, de 69 años, fue condenado a la pena máxima en Suiza por violar a varias menores y mujeres de entre 10 y 56 años de edad. Aunque su condena más reciente es de diez años de cárcel y se dictó en 1996, pasará el resto de sus días en la prisión de Bostadel, al norte de Suiza, ya que está considerado como un criminal sexual peligroso.

Vogt ha reclamado varias veces la eutanasia, ya que padece graves problemas del corazón y ha sido diagnosticado de varios trastornos psicológicos. Suiza es uno de los países más avanzados en materia de suicidio asistido y, en este sentido, Vogt se ha puesto en contacto con la asociación Exit Switzerland, que apoya la eutanasia en unas condiciones muy específicas.

El caso de Vogt será analizado por expertos

Por lo general, la legislación suiza permite el suicidio asistido si quien lo reclama es también el encargado de cometer el acto letal -los servicios médicos no pueden administrar inyecciones letales- y la persona expresa el deseo de muerte de forma reiterada e independiente. No obstante, el caso de Vogt no es tan claro. «Le dijimos que su caso en particular necesitaba ser estudiado», señaló Juerg Wiler, vicepresidente de la asociación.

Las autoridades, en vista de que el caso del convicto podía abrir un profundo debate en la sociedad, consultaron a una fundación especializada en casos como el de Vogt. En octubre, los expertos de dicha fundación recalcaron que el suicidio asistido debía aplicarse a presos bajo ciertas condiciones, y en caso de que preso padeciera trastornos psicológicos, se debía consultar a dos especialistas independientes.

Según el 'Daily Mail', el criminal insiste en su deseo de morir a causa del «inevitable» deterioramiento de su calidad de vida, junto con el hecho de que ya no puede ver a su madre, quien vive en Australia y enfermó de gravedad. La fecha que ha escogido para morir es el 13 de agosto, por su 70 cumpleaños, aunque serán las autoridades quien tengan la última palabra.

Algunos expertos, no obstante, aseguran que, de ceder a las pretensiones de Vogt, se puede crear un peligroso precedente, ya que los presos pueden usar el suicidio asistido como arma negociadora para demandar mejores condiciones en prisión.