Crean órganos de serpiente que producen veneno real

Los científicos han desarrollado estos órganos en un laboratorio para investigar y desarrollar nuevos antídotos contra la mordedura de serpientes

Las mordeduras de serpientes matan a más de 100.000 personas y dejan discapacitados alrededor de 400.000 individuos cada año. Sin embargo, se conoce muy poco sobre cómo funciona el veneno, lo que dificulta el desarrollo de tratamientos. Esto podría cambiar gracias a un sorprendente avance llevado a cabo por investigadores del Instituto Hubrecht (KNAW), en los Países Bajos.

Los científicos han logrado cultivar en laboratorio unos órganos en miniatura a partir de células madre de serpiente que funcionan igual que las glándulas de veneno de estos ofidios. Incluso producen veneno real. El hallazgo podría facilitar la búsqueda de antídotos contra los efectos devastadores de estas toxinas y revelar sus secretos.

Las serpientes y su veneno han fascinado a la humanidad durante milenios. Muchas personas sufren ofidiofobia, o un miedo desproporcionado a las serpientes. A pesar de ello, las toxinas presentes en su veneno son una prolífera fuente de recursos para la medicina y ya se utilizaban en tratamientos desde la antigua Grecia.

Aún hoy, es difícil explotar todas las posibilidades que ofrecen estas toxinas en el desarrollo de medicamentos eficaces contra sus letales mordeduras. Algunos de los obstáculos principales para esto son el peligroso proceso para extraer el veneno de las serpientes y la dificultad para modificar genéticamente los componentes del veneno en las glándulas de estos animales.

 

Búsqueda de antídotos

En una colaboración internacional con expertos ubicados en Leiden, Liverpool y Ámsterdam recogieron muestras de las glándulas de veneno de nueve especies diferentes de serpientes con el objetivo de cultivarlas como órganos diminutos en el laboratorio.

El equipo desarrolló la «receta» para mantener los organoides de glándula de veneno de serpiente en cultivo indefinidamente. Así, los investigadores observaron que las células de estos organoides estaban llenas de estructuras densas que recordaban a las que se encuentran en las glándulas del veneno de las serpientes. De hecho, varios análisis demostraron que estos organoides son capaces de producir la inmensa mayoría de los componentes, o toxinas, que son producidas por las serpientes.

Además, los investigadores descubrieron que modificando los factores añadidos al medio de cultivo, los organoides pueden cambiar el tipo de toxinas generadas. Estos descubrimientos podrían usarse para la producción de antídotos, así como para el desarrollo específico de nuevos medicamentos.

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