Los neandertales también fueron buceadores

Recolectaban conchas marinas vivas del fondo del mar para elaborar sus herramientas. Además, algunos esqueletos de neandertales presentaban crecimiento óseo en las orejas

El estudio del pasado cada día nos abre nuevas ventanas sorprendentes sobre la serie de habilidades que tenían nuestros antepasados. Ahora, un nuevo estudio sobre la evolución del ser humano nos trae la última de una de ellas: nuestros antepasados eran capaces de bucear.

En 1949 un equipo de científicos halló en la Cueva de Moscerini, en la actual región de Lacio (Italia central), docenas de conchas marinas que los neandertales recogieron y luego transformaron en herramientas afiladas, datadas de hace unos 100.000 años.

Ahora, un equipo dirigido por Paola Villa de la Universidad de Colorado encontró que los neandertales no solo recolectaban conchas que estaban tiradas en la playa, sino que «posiblemente hayan contenido la respiración y se hayan sumergido en busca de conchas perfectas para satisfacer sus necesidades».

 

Conchas para herramientas

Una de las habilidades más conocidas de los neandertales era su capacidad de fabricar puntas de lanza en piedra. Los hallazgos de Moscerini demuestran que estos usaban martillos de piedra para astillar las conchas, formando bordes cortantes que se habrían mantenido afilados y delgados durante mucho tiempo.

Tras el análisis de las herramientas hechas de conchas, encontraron que casi una cuarta parte de ellas presentaban un exterior brillante y liso, mientras que el resto tenía un exterior opaco y ligeramente desgastado. Esto último es lo que se esperaría ver en conchas que han sido arrastradas por y hacia la arena de la playa. Así, las que son más brillantes debieron de ser recolectadas como animales vivos directamente del fondo del mar.

 

Hasta 4 metros de profundidad

No es la primera vez que un trabajo apunta esta conexión de los neandertales, ahora mucho más cercana, con el mar. Un equipo dirigido por el antropólogo Erik Trinkaus identificó en su día el crecimiento óseo en las orejas de algunos esqueletos de neandertal. Esta característica, denominada «oído de nadador o del surfista o buceador», se encuentra en las personas que hoy en día practican deportes acuáticos.

Los hallazgos ahora publicados son una prueba más de que los neandertales eran tan flexibles y creativos como sus parientes cuando se trataba de ganarse la vida, lo que supone un fuerte contraste con su representación en la cultura popular como toscos cavernícolas que vivían de la caza o recolección de mamuts.