Maribel Ortega

Muere la deportista española Maribel Ortega a los 38 años

Fue pionera en el salto a amazona y abrió su propio centro de equitación en Córdoba

La amazona María Isabel Ortega Jurado ha fallecido a los 38 años en Córdoba, según ha informado su familia en las redes sociales. Toda su vida estuvo vinculada a los caballos y se labró una brillante carrera. Era técnico deportivo en el Club Hípico de Córdoba y profesora de equitación.

De hecho, Maribel Ortega fue una pionera en el salto a la amazona y a raíz de eso su nombre fue conocido en el territorio. La triste noticia de su prematuro fallecimiento ha sido un auténtico mazazo para todos los que la conocían. El mundo del caballo se viste de luto por esta enorme pérdida. 

Tras conocerse la noticia de su muerte, las redes sociales se han llenado de mensajes de cariño y admiración. Muchas personas han destacado la dimensión deportiva y humana de Maribel Ortega, y han mandado el pésame a la familia. Mañana, 13 de julio, será despedida en el tanatorio de las Quemadas.

Un vacío imposible de llenar

La amazona cordobesa Maribel Ortega, fallecida a los 38 años, era toda una institución en el mundo de la equitación. Estudió veterinaria y se convirtió en una figura imprescindible en espacios tan importantes como SICAB. Era una asidua a las exhibiciones y los concursos de equitación.

Maribel Ortega junto a sus caballos
La amazona cordobesa junto a sus caballos | Córdoba

Maribel Ortega solía estar presente en los concursos y los espectáculos de la monta a la amazona, de la que ella era pionera. Su pasión por el mundo de los caballos y su talento en esta disciplina la hicieron una incondicional. Por eso su pérdida ha abierto un enorme vacío imposible de llenar.

“Maribel Ortega Jurado dio su último salto rumbo al cielo, el mundo de la amazona está consternado tras su pérdida”, se puede leer en Facebook. Allí recuerdan su figura como “una gran profesional amante de los caballos”. Una publicación que va seguida de muchos comentarios de cariño.

Su vocación desde que era pequeña

El amor por los caballos despertó desde muy temprano en lo más profundo de Maribel, “desde que era pequeñita”. Según explicó en una ocasión, “de chiquita cada vez que iba a una romería o a una feria y había caballos le pedía a mi padre que me montara”. Así fue como empezó clases de equitación.

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Su amor por los animales, y en especial por los equinos, le llevó a estudiar veterinaria. Pero finalmente dejó los estudios para centrarse de lleno en el mundo del caballo, una vocación que ya no abandonó nunca. Abrió su propio centro de equitación en Córdoba, con un equipo de 25 caballos.

Algunos de los equinos eran especiales para Maribel, como una yegua de raza llamada Belinda de la que se prendó y que finalmente consiguió tenerla. Belinda pertenecía a la Yeguada Los Ángeles, de Córdoba. Fue su “compañera de aventuras”, junto a la que hizo saltos y exhibiciones.

Campeón, el caballo de su vida

Cuando Maribel tenía 8 años su padre la llamó y le preguntó si le gustaría criar un potrillo. Llegó con dos meses y estuvo en el campo hasta que cumplió la edad para domar. Aunque no era exactamente un equino de raza, contra todo pronóstico demostró desde el inicio una gran habilidad para el salto.

Campeón inició así una exitosa aventura junto a Maribel, hasta que finalmente se retiró por la edad. Detrás suyo vinieron nuevas generaciones de caballos como Relente, hijo de Belinda y llamado a ser la estrella de la cuadra. Además se da la situación de que nació en las manos de Maribel.

Maribel Ortega saltando
La amazona cordobesa en plena acción | Ramón Azañón

Maribel Ortega enseñó a nuevas generaciones de equitadores y saltadores desde su propio centro de formación. En su faceta de educadora enseñaba las técnicas de la montura y el salto, pero también transmitía como nadie su amor por el caballo. Sus alumnas la describen como “recta pero buena”.

Maribel Ortega Jurado fue pionera en España en el salto a la amazona, que es la forma como antiguamente montaban las mujeres. Durante un tiempo la amazona estuvo relegada en el mundo de la competición al considerarse una figura decorativa. Mujeres como ella han conseguido darle su lugar.