Montaje con foto de la víctima

Muere a los 22 años tras someterse a una operación de cirugía estética

Michelle Suárez murió tras someterse a una lipoescultura y un aumento de glúteos

La cirugía estética se ha cobrado una nueva víctima mortal, y ya van unas cuantas en los últimos meses.

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Michelle Suárez Arcila, una joven de 22 años, ha perdido la vida después de someterse a una lipoescultura y un aumento de glúteos. La familia ha denunciado lo que consideran una negligencia.

Las operaciones de cirugía estética se han puesto de moda en los últimos años. Pero la proliferación de clínicas que ofrecen este tipo de intervenciones a bajo coste han disparado también los accidentes. La mala praxis suele estar detrás de las muertes que se suceden en este ámbito quirúrgico.

En España sigue latente aún el caso de Sara, una joven de 39 años muerta el 1 de enero de 2022 tras una lipoescultura. Recientemente, otra joven llamada Silvia entró en coma por la misma razón, aunque ya se está recuperando. Los expertos advierten de los riesgos de este tipo de operaciones.

Su estado empeoró rápidamente

La última víctima de la cirugía estética se llamaba Michelle Suárez Arcila, tenía 22 años y era natural de Cali, Colombia. Hace tan solo unos días, esta joven modelo entró en el quirófano para someterse a una lipoescultura y un aumento de glúteos. Pero todo acabó en una lamentable tragedia.

Foto de Michelle Suárez
Michelle Suárez, la joven fallecida tras una operación | Redes sociales

La joven se sometió a esta operación de cirugía estética en una clínica privada, y recibió el alta cuando aún no habían pasado ni 24 horas. Una vez en su casa, Michelle empezó a sentir las molestias propias de la intervención. Los dolores de las primeras horas fueron a más, y su estado empeoró.

Según cuenta su propia madre, tras las primeras doce horas “se le inflamó una nalguita, sentía mucho dolor y se desmayó como siete veces”. Recuerda que su estado empeoró tan rápidamente que “a lo último se me estaba quedando”. Fue entonces cuando, asustada, decidió llamar al doctor.

Murió tras sufrir tres infartos

La madre de Michelle llamó al doctor y al anestesista que habían estado en la intervención. La sorpresa de la mujer fue mayúscula al ver como estos profesionales hacían caso omiso de su llamada, ignorándola por completo. Desesperada, la mujer tuvo que llamar a Emergencias para que la ayudaran.

Una ambulancia se trasladó hasta el domicilio de la joven, y al ver el estado en el que se encontraba decidieron llevarla al hospital. Michelle ingresó inmediatamente en la Clínica Sur de Cali, donde los médicos certificaron que se encontraba en estado crítico. Intentaron hacer todo lo posible para salvarle la vida.

Michelle, madre de una niña de tres años, sufrió tres infartos antes de perder la vida. Ahora su familia ha emprendido una batalla legal para denunciar a la clínica y que se haga justicia. Quieren que se esclarezca la verdad de lo que ocurrió, y que lo sucedido con su hija no se repita con nadie más.

El cirujano, en el punto de mira

La familia de Michelle acusa al cirujano de falta de profesionalidad, y achacan la muerte de la joven a una negligencia. “Yo no estaba de acuerdo con que la operara él”, afirma la madre, “porque lo veía como muy inexperto”. Según explica, “la atendió por teléfono y ni siquiera la vio personalmente”.

Foto de la joven fallecida
Michelle se sometió a una lipoescultura y aumento de glúteos | Redes sociales

La madre explica que este doctor ordenó una serie de pruebas en el preoperatorio, pero “no le mandó electros”. Tiene claro que “este doctor no puede volver a cometer estos mismos errores con otra paciente”. Y considera que “no es justo que hagan esto, es una negligencia médica en toda regla”.

Cree que el primer error fue dar el alta a su hija tan rápidamente, y de ahí vinieron todas las complicaciones. El centro médico no ha querido pronunciarse al respecto, aunque según los medios locales no es el primer caso en el que se ven envueltos. El mismo cirujano ya tuvo problemas con otra paciente hace años.

El caso de Sara, en el recuerdo

En España sigue vivo el recuerdo de Sara Gómez, una murciana de 39 años que murió tras una lipoescultura. La joven se sometió a la operación el 2 de diciembre del año pasado en una clínica privada en Cartagena. La lipoescultura consiste en la extracción de grasa del abdomen mediante una cánula.

Pero la operación estuvo llena de errores e irregularidades, y la paciente empezó a tener problemas. La acabaron trasladando a la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Santa Lucía de Cartagena. Murió un mes después debido a las complicaciones, y la familia denunció el caso por negligencia.

Los expertos advierten de las ofertas de operaciones estéticas a bajo coste. Aunque a priori algunas de esas intervenciones no tienen mucha dificultad, todas las intervenciones quirúrgicas acarrean un riesgo. Por eso es imprescindible ponerse en manos de profesionales sobradamente contrastados.