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Nuevas evidencias de la megainundación del Mediterráneo hace 5,3 millones de años

Una entrada masiva de agua atlántica en forma de cascada de 1,5 km de longitud llenó el Mediterráneo en menos de dos años

Hace 5,3 millones de años, una entrada masiva de agua atlántica en forma de cascada de 1,5 km de longitud llenó el Mediterráneo, entonces parcialmente deseco, en menos de dos años. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado hace un par de años por un equipo internacional de científicos con participación del CSIC. Ahora, los investigadores han encontrado nuevas evidencias de la llamada megainundación del Zancliense bajo las aguas del Mar de Alborán.

Se trata de un cuerpo de sedimentos de 35 kilómetros de longitud que se habría acumulado durante ese colosal evento junto a un volcán submarino, según un artículo publicado en la revista Earth-Science Reviews.

La colosal inundación acabó con la llamada Crisis de Salinidad del Messiniense (CMS). Hace unos 6 millones de años, la conexión entre el Atlántico y el Mediterráneo se cerró a la altura de lo que hoy es Gibraltar. Esto provocó que la cuenca mediterránea se desecara parcialmente, convertida en una inmensa laguna salina. Las aguas bajaron de 1.300 a 2.400 metros.

Solo recuperaron su nivel un millón de años después, cuando una entrada de agua masiva entró por el estrecho inundando primero la cuenca occidental y luego, a través del estrecho de Sicilia, la oriental.

«Los depósitos sedimentarios que hemos identificado son compatibles con una gran inundación a través del Estrecho de Gibraltar. Se trata de un cuerpo sedimentario alargado que se acumuló a sotavento de la inundación gracias a la protección que ejerció el edifico volcánico ante la fuerza del flujo de agua que, proveniente del Océano Atlántico, entraba en la cuenca mediterránea», explica Daniel García-Castellanos, investigador del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera del CSIC (ICTJA-CSIC) (España) y primer autor del artículo.

 

 

400 km de canal

Según los investigadores, esta acumulación de sedimentos tiene un grosor máximo de 163 metros, se extiende a lo largo de unos 35 km y tiene unos 7 km de amplitud. La identificación de este conjunto de materiales ha sido posible gracias a las imágenes obtenidas mediante la reflexión de ondas sísmicas en el fondo del Mar de Alborán. Estos sedimentos están dispuestos en paralelo a un canal erosivo identificado en el año 2009 en el fondo del Mar de Alborán.

Este canal, de unos 390 km de longitud, se extendía desde el Golfo de Cádiz hasta la Cuenca de Algeria, pasando por el Estrecho de Gibraltar. El canal habría sido excavado por la entrada masiva de agua proveniente del Océano Atlántico una vez quedó restablecida la conexión con el Mar Mediterráneo a través del Estrecho de Gibraltar hace unos 5 millones de años.

Al entrar en la cuenca de Alborán, el canal se dividió en dos para salvar los accidentes topográficos que encontraba a su paso. Uno de estos obstáculos habría sido este volcán alrededor del cual se fueron acumulando los sedimentos identificados ahora.

 

 

Más pruebas de la megainundación

Estos sedimentos localizados en el Mar de Alborán se suman al resto de evidencias halladas y publicadas en los últimos años que sustentan la hipótesis de que se produjera una inundación de grandes proporciones y que quedan recogidas también en el presente artículo.

El cañón Submarino de Noto, ubicado en el enorme escarpe submarino de Malta, y un cuerpo de sedimentos de unos 800 metros de espesor ubicados al este del cañón son otras dos de las pruebas a favor de la hipótesis de la inundación esgrimidas por los autores del artículo. Ambas evidencias fueron el objeto de estudio de un artículo publicado en Scientific Reports en 2018.

A pesar de todas las evidencias presentadas en este trabajo, Daniel García-Castellanos se muestra cauteloso. «Diez años después de publicar las primeras observaciones que apuntaban a la inundación del Zancliense seguimos encontrando evidencias que lo apoyan, pero no son concluyentes. Casi todo lo comentado en este nuevo artículo puede tener otras interpretaciones posibles y antes de convencer a la comunidad científica será necesario que haya estudios ajenos que reconsideren la hipótesis desde ángulos diferentes».



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