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Marcos se quedó sordo de repente: «Necesitaba un milagro para volver a oír»

Gracias a un implante coclear pudo oír de nuevo a los 23 años, pero su mantenimiento es prohibitivo
Marcos Lechet, pudo volver a oír gracias a un implante coclear | Yoigo

 

«Hola, soy Marcos Lechet y esta es mi historia». Así empieza el impactante relato de este hombre nacido en Toledo en 1972. A los cinco años Marcos era un niño feliz, hasta que de un segundo a otro dejó de oír de repente. A través de una entrevista concedida a ‘El País’ y un vídeo compartido por Yoigo, Marcos Lechet cuenta cómo ha sido vivir dieciocho años en el más absoluto silencio.

Dejó de oír de un segundo a otro

Un día, con solo cinco años, se encontraba viendo la televisión, concretamente Barrio Sésamo, cuando ocurrió algo que cambiaría completamente su vida y la de su familia: se quedó sordo. Y poco a poco, con el paso del tiempo, fue olvidando los recuerdos de las canciones de su madre, de cómo era el sonido de un beso o incluso de su propia voz.  

Sus padres intentaron luchar porque su hijo volviera a oír, pagando y llevándolo al país que fuera necesario, pero todos los doctores les ofrecían la misma respuesta: «Su hijo no va a volver a oír». «La única forma de que volviera a oír sería que ocurriera un milagro». Dieciocho años en los que Marcos fue una persona introvertida, que se refugió en la lectura: «Me aislé. Rehuía las conversaciones. Me volví arisco. No era desobediente, era un niño que no quería participar en nada. Quería que me dejaran solo en mi burbuja».

Implante coclear para poder oír de nuevo

Hasta que a los 23 años su padre le sugirió visitar al doctor porque se había inventado algo nuevo. Iba a ser la última vez que le insistiría, si no funcionaba, tiraría la toalla. Marcos accedió y se llevó una gran sorpresa, pues le informaron sobre el «implante coclear», un micrófono recoge los sonidos y un procesador los transforma para poder ser interpretados por el usuario.  

En el preciso instante en el que el médico de Marcos encendió su implante por primera vez, cuenta que escuchó un chasquido, como el que se oye al descorchar una botella de champán, y que sintió muchísima felicidad al poder oír nuevamente «su propia voz, el murmullo de la calle, los coches, la gente, la voz de su madre» y lo admite: «Todavía me asombro de escuchar mi voz».

8.000 euros cambiar el procesador del implante

Sin embargo, no todo fue felicidad a partir de ese momento. El primer implante es gratuito, pero la Seguridad Social no se encarga de su mantenimiento, que es prohibitivo, por lo que al usuario puede suponerle tener que «elegir entre comer o un recambio» que cuesta 8.000 euros.

Así lo explica Marcos, vivió uno de los momentos más angustiosos de su vida cuando el cable de su implante se rompió –cuesta 200 euros– y dejó de poder oír a su hijo de tres años. No entender a su hijo fue demasiado: «Me senté en el sofá y sí, lo confieso, empecé a llorar de la impotencia de ser sordo. Más que en toda mi niñez, más que en aquellos 18 años de soledad».

Durante toda su vida, su personalidad fue forjándose y terminó siendo un hombre rebelde e inconformista, que lucha porque esta problemática salga a la luz y el Gobierno tenga en cuenta el mantenimiento de los implantes cocleares, pues es una necesidad y no un privilegio.

Marcos ha conseguido  reunir más de 260.000 firmas para su causa, visibilizar el colectivo y que Sanidad amplíe su cobertura pública hasta los 26 años con el tiempo, aunque sin ser una medida suficiente, pues a esa edad no se deja de ser sordo sin más. Todavía hay mucho camino por recorrer.