Itan Castro, el bebé argentino que necesita una leche de 350 euros para sobrevivir

El bebé necesita un respirador y estar conectado a tubos de oxígeno las 24 horas

Itan Castro, el bebé argentino con necesidades especiales
Itan fue operado del corazón justo al nacer | Diario Móvil

Itan Castro nació hace un año en el seno de una familia humilde de Argentina. Pese a la alegría que supuso el nacimiento del pequeño, la familia del bebé está sufriendo un auténtico calvario debido a las necesidades especiales del bebé: no puede beber la leche normal, sino que debe alimentarse de un tipo especial de leche que cuesta unos 400 dólares (358 euros) por cada 400 gramos.

El motivo de esto es que el pequeño Itan fue operado del corazón a causa de una grave insuficiencia cardíaca. «La primera intervención supuestamente era del corazón, y terminó siendo reconstructiva de todas las arterias, ya que las tenía todas infectadas con un virus. Fue necesario cortar partes de las arterias y hacer injertos», confiesa Hugo Castro, padre del pequeño, en declaraciones que recoge ‘Diario Móvil’.

La consecuencia de este fallo cardíaco es que Itan tiene un retraso madurativo en el cerebro, la cual le ocasionó un cuadro de desnutrición agudo y la necesidad de beber leche Vital 2, fuera del alcance económico de la mayoría de familias. Por otra parte, el bebé necesita un respirador y estar conectado a tubos de oxígeno las 24 horas.

La familia, compuesta por el matrimonio formado por Hugo y Yésica, el pequeño Itan y las dos hermanas de éste, ya se ha mudado al domicilio de la abuela paterna, en el barrio Cristo Redentor de Las Heras (Argentina). «De la Municipalidad de Las Heras me han ofrecido material para construir un saloncito para irnos a vivir ahí, pero me falta hierro», declara Hugo.

No obstante, en casa de la abuela de Itan no hay espacia para todos y el pequeño necesita unas condiciones higiénicas muy exigentes. El plan de la familia es construir una pequeña casa en un terreno próximo, pero los gastos del bebé les obligan a precisar la ayuda de sus allegados. Eso sí, pese a las innumerables dificultades, siguen luchando para que la vida de Itan sea tan normal como la de cualquier otro niño de su edad.


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